Hay que diferenciar el
estatus oficial (consorte de jefe de Estado) del
rango real (Alteza Serenísima). En este caso, Charlene ha querido hacer las cosas como se hacían antaño:
distinguirse por su rango inferior, en lugar de
igualarse por su estatus. Ha hecho lo mismo que hacía su suegra. La Princesa Grace siempre reverenciaba a reyes y emperadores.
Si nos regimos por su estatus oficial, el protocolo dice que no está obligada a hacerle la reverencia a nadie, porque es la consorte de un jefe de Estado y recibe el mismo tratamiento y honores que la Reina de España. Si nos regimos por su rango real, la opción más purista, nos encontraríamos con que tendría que inclinarse incluso ante una Alteza Real como la Princesa de Asturias, aunque esto es tremendamente exagerado.
Estos matices motivan que podamos encontrarnos con distintas formas de sentar a los royals en un sarao al que acuden todos juntos. Se les puede ubicar por: años en el trono (mismo estatus), rango real u orden alfabético (una idiotez).
Si es por años de reinado, nos encontraremos con que Hans Adam, Príncipe Soberano de Liechtenstein, ocupará un lugar preferente respecto a los Reyes de España, Holanda, Bélgica y Reino Unido. Si es por rango real, Hans Adam iría tras todas las Majestades Imperiales, Majestades, Altezas Imperiales y Altezas Reales. Este último ejemplo lo podéis encontrar en el funeral de la Reina Fabiola de Bélgica.
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