Palacio Troja (Trojsky zamek) Praga
El Palacio de Troja, monumento arquitectónico único en su género de la capital checa, fue hecho construir por el Conde Venceslao Adalberto de Sternberk en la segunda mitad del siglo XVII, y muchas fuentes históricas reflejan que con el fastuoso palacio quería llamar la atención de la dinastía Habsburga que había consolidado su poder en esta parte de Europa a raíz de la Batalla de la Montaña Blanca librada en el marco de la Guerra de los Treinta Años.
El Conde Sternberk, muy ambicioso pero también de elevada cultura, había vivido muchos años en Roma entre las más altas capas de la nobleza y entre los círculos intelectuales y artísticos que se crearon entonces alrededor de la ex-reina de Suecia, Cristina. A su regreso al Reino de Bohemia quiso imponerse entre la aristocracia local y la corte imperial, por lo que encarga la construcción del lujoso palacete de Troja con el frontispicio en dirección al Castillo de Praga, y separado de éste por el coto real.
Es muy probable - porque las fuentes históricas no acaban de ponerse de acuerdo al respecto - que la construcción del Palacio de Troja que el Conde Sternberk mandara hacer para su amadísima esposa Clara, haya sido iniciada por el constructor y arquitecto praguense, Domenico Orsi de Orsini, y que fuera dirigida por espacio de los 9 años siguientes por el alumno de éste, el también arquitecto Silvestre Carloni, aunque los estudios arquitectónicos, así como la concepción de todo el recinto y de sus áreas verdes, son obra del magistral Juan Bautista Mathey.
La primera etapa de construcción del Palacio de Troja tuvo lugar de 1678 a 1685, largo período a causa de la interrupción de las labores por la epidemia de peste que brotó en las tierras checas por aquellas fechas. Durante la segunda, de 1689 a 1687, fue que se realizó la excelente decoración pictórica y escultórica del edificio que aún hoy podemos admirar, así como el extenso parque delantero, originalmente de estilo francés y hoy de un barroco encantador.
Del centro del majestuoso edificio de 3 alas parte una grandiosa escalinata de 2 brazos que conduce a la primera planta, profusa en esculturas monumentales alegóricas de la mitología antigua: la victoriosa lucha de las deidades contra los gigantes, salidas del taller de los escultores de Dresde, Juan Jorge y Pablo Heermann, así como otras con motivos mitológicos que se le atribuyen al famoso escultor checo de fines del siglo XVII, Jan Brokoff.
Cuando fuera terminado, el recinto del Palacio de Troja comprendía 20 edificios, en su mayoría con fines económicos, las caballerizas, también con una magnífica decoración pictórica, el ya mencionado jardín de estilo francés, y 2 pomares, del que el del extremo occidental fue eliminado cuando se construyó el aledaño jardín zoológico.
En el interior del palacio hallamos los originales aposentos hoy convertidos en pinacoteca, una capilla, y un amplio salón profusamente decorado con monumentales frescos del pintor holandés, Godin, que representan la apoteosis de los Habsburgo, su victoria contra los turcos, y al rey Carlos I de España y V de Alemnia abdicando la corona de Austria en su hermano Fernando I de Habsburgo, rey de Bohemia. Pleno de belleza se nos muestra también el jardín de estilo barroco clásico, con su pequeño teatro, cuyos dos escenarios se aprovechan en la temporada veraniega para la presentación de diferentes espectáculos culturales, mientras que en la escalinata del jardín se ofrecen conciertos.
También en el Palacio de Troja praguense se encuentra instalada una exposición permanente titulada La Pintura y la escultura checas del siglo XIX, otra de porcelana y cristal tallado checo, del período barroco, y una muy interesante de la evolución cronológica de la
moda en la corte de Bohemia.
Una parte de las antiguas caballerizas, reconstruídas y restauradas con estilo, ofrece a los visitantes del palacio la posibilidad de tomar un refrigerio en una atmósfera casi idílica.
