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La mayoría de las veces, cometen un error de bulto: quieren cargar tanto las tintas sobre ella, que le atribuyen todos los defectos censurables del tirón, en un súpermegapack de defectos elevado al cubo; o sea, de una tacada se convierte en prepotente, arrogante, arisca, malencarada, incapaz de tener una mínima atención con su familia política, ambiciosa, decidida a todo para imponerse, manipuladora y ahora, por lo visto, también fumadora compulsiva con el plus de afición por la bebida. La cuestión es que acumulan tantos pero tantos defectos en el súpermegapack elevado al cubo que, al final, no resulta creíble. O, mejor dicho, sólo resulta creíble para las personas que, previamente, están dispuestas a ponerla siempre de vuelta y media porque sienten por ella una tirria que es casi patológica si se considera que seguramente nunca se han encontrado en vivo y en directo. Hablando en general, y no únicamente de Letizia, siempre hay fans tan pero tan fans que no aceptarían ni la más leve crítica a la persona, se enfervorizan tanto que cualquiera diría que la persona -sea quien sea- les paga la letra de la hipoteca cada mes; pero en el otro extremo, está esa gente que les tiene verdadera y furiosa manía, un asco irreprimible, casi odio, a tal punto que parece que la persona -sea quien sea- ha irrumpido en sus viviendas, les ha matado el gato y se ha llevado la plata de la familia. Son dos extremos nada saludables, pero los hay.
Yo tiendo a desconfiar cuando alguien atribuye a un personaje el súpermegapack de defectos. Es instintivo en mí...no puedo evitar el recelo ante una descripción tan absolutamente negativa, tan oscura. Tampoco me gustan los incensarios constantes. No creo en las lluvias de halagos igual que no creo en las lluvias de denuestos.
Imagino que Letizia es una mujer de carácter bien marcado -al menos esa impresión me transmite...- pero todas las tensiones de los últimos meses han podido pasarle factura a veces a su relación. Imagino...¿eh? Que la imaginación es solamente eso...imaginación. Me pongo en sus zapatos (mejor no, que pierdo el equilibrio, jejeje) y supongo que tiene que ser duro ver cómo empieza a resquebrajarse la sólida reputación y el prestigio de la monarquía, cuando se supone que tu marido y tu hija son el futuro de esa instutución. Ha tenido que afectar, al margen de lo que afecten las inevitables tensiones familiares con lo que ha sucedido (Botswana, Corinna, caso Urdangarín, imputación de García Revenga, etc).
Dicho esto, no me dan para nada la sensación de "estar en crisis". Desde luego, si lo están, no se les nota ni una miajita, que es de lo que se trata...
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