Once días de secreto para evitar la alarmaPOR ALMUDENA MARTÍNEZ-FORNÉS Actualizado Domingo , 16-05-10 a las 12 : 09
Hasta el propio Barack Obama se ha quedado «impresionado» con el coraje del Rey. Los detalles se los contó, cuando regresó a Estados Unidos, su vicepresidente, Joseph Biden, la última persona a la que recibió Don Juan Carlos poco antes de viajar a Barcelona para hacerse el preoperatorio y someterse a la mañana siguiente a la intervención.
Y es que los deseos del Rey eran que no se alarmara a la opinión pública con una incógnita sobre su salud, menos aún en un momento tan delicado para la economía. Mientras Don Juan Carlos se hacía el reconocimiento médico habitual en el que se le detectó el sospechoso nódulo pulmonar, las noticias económicas no podían ser peores: el paro alcanzaba el 20,05 por ciento, el más alto desde 1997; la bolsa bajaba todos los días, Standard & Poor´s rebajó la calificación española y el Banco de España urgía a actuar para no acabar como Grecia.
La discreción con la que Zarzuela quería manejar la situación obligó a poner en práctica una serie de medidas tendentes a distraer a los periodistas y a evitar la filtración de la noticia hasta el momento más adecuado: el mismo día de la operación. A partir de ese momento, todo sería -y así fue- transparencia informativa.
Pero la operación ni siquiera se podría anunciar la víspera, no fuera a ser que Don Juan Carlos se resfriara esa mañana y hubiera que atrasarla, lo que dispararía las especulaciones. Obviamente, una noticia de esas características había que darla a conocer a la opinión pública -la salud del Rey es una cuestión de Estado, no un secreto de Estado-; pero desde Zarzuela se podían manejar los tiempos a su favor y divulgarla en el momento que consideraran más favorable.
A continuación reconstruimos los momentos más importantes de esta crisis desde que estalló en el Palacio de La Zarzuela. La operación de Don Juan Carlos no ha sido sólo un éxito en el quirófano, también en el tratamiento informativo que ha recibido.
26 de abril: Don Juan Carlos se sometió a una serie de pruebas, que forman parte del habitual reconocimiento médico anual, en las nuevas instalaciones de la Clínica Planas, de Barcelona. A la hora de comer abandonó el centro sanitario y se dirigió al Palacete Albéniz, donde almorzó en privado con el cardenal Bertone, que se encontraba de visita en Barcelona.
27 de abril: El Rey terminó de efectuarse las distintas pruebas médicas y, a las cinco y media de la tarde, el Palacio de La Zarzuela difundió una nota de prensa en la que señalaba que los resultados de las exploraciones «son plenamente satisfactorios no encontrándose alteraciones dignas de mención respecto de los resultados del reconocimiento médico efectuado el 19 de abril de 2009».
La nota, mucho más precisa que la información facilitada en años anteriores, añadía que «el citado reconocimiento ha consistido en el estudio por diferentes especialistas de aparato cardio-circulatorio, aparato digestivo, aparato respiratorio, sistema neurológico, génito-urinario, locomotor y órganos de los sentidos, efectuándose las pruebas correspondientes a cada uno de ellos».
Ese mismo día, los médicos estudiaron las pruebas «más a fondo y las compararon con las de años anteriores».
Se observó que una pequeña calcificación en el pulmón, que no tenía ningún significado patológico, había crecido y se decidió hacer una nueva prueba, un PET-TAC, que se hizo al día siguiente.
28 de abril: Don Juan Carlos se sometió esa misma mañana a la prueba del PET-TAC. Como inicialmente no estaba prevista esa prueba, el Rey tenía citada para esa mañana en Zarzuela a la Fundación Kovacs, a la que se cambió la hora y se pidió que fuera por la tarde.
Según los resultados del PET-TAC, la calcificación había pasado de medir dos milímetros a 19 por 12 milímetros. En esa prueba se vio también que había «actividad en esa zona» y, consultados otros especialistas, se decidió su extirpación.
Este día se fijó también la fecha del sábado 8 de mayo para la intervención. Se eligió un sábado para no interferir en el funcionamiento normal del hospital público y se escogió un equipo de experimentados médicos en cirugía torácica y pulmón. En aquel momento los facultativos sospechaban que pudiera tratarse de un cáncer, ya que Don Juan Carlos es fumador (de puros) y mayor de sesenta años (tiene 72).
A partir de ese momento, desde la Casa del Rey se adoptaron una serie de medidas para evitar que la noticia se filtrara. No se quería exponer a la sociedad a especulaciones sobre la salud del Rey, especialmente en un momento tan delicado por la situación económica.
29 de abril. El Rey siguió con su actividad. Recibió en audiencia a los responsables de la organización de la Vuelta Ciclista a España y a la Real Academia del Mar. Por la tarde, presidió la reunión del Consejo para la coordinación de las Conmemoraciones del Constitucionalismo en España e Iberoamérica.
30 de abril. La Casa del Rey envía, más temprano que habitualmente, la agenda de la Familia Real de la semana siguiente. Entre otras actividades se anuncia que el día 8, a las 12.30 horas (ya se sabía que ese día y a esa horas el Rey estaría en el quirófano) Don Juan Carlos recibiría al vicepresidente americano, Joseph Biden, en La Zarzuela.
3 de mayo. Los Reyes, los Príncipes y la Infanta Doña Elena entregan los Premios Nacionales del Deporte, donde tributan un espontáneo homenaje al golfista Severiano Ballesteros. Ese mismo día se difunden las nuevas fotografías oficiales de los Príncipes, obra de Dany Virgili.
4 de mayo. Los Reyes viajan a León en una jornada agotadora. Inauguran el remodelado Palacio del Conde Luna, reciben la Medalla de Oro de Castilla y León, visitan la Colegiata, el Panteón Real y la Basílica de San Isidoro, y asisten a la conmemoración del 1.100 aniversario del Reino de León. Ese día el Moncarca hace otro llamamiento a la unidad para salir de la crisis.
5 de mayo. La Casa del Rey anuncia una
modificación en la agenda: Biden visitará al Rey el viernes, en lugar del sábado. Otras fuentes atribuyen el cambio a la agenda del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que ya está informado de la operación del Rey.
7 de mayo. Tal y como estaba previsto, el Rey recibe a Biden en La Zarzuela. De forma excepcional, la Casa del Rey facilita información sobre el contenido de las conversaciones, que normalmente es privado.
Ese viernes no se envía la Agenda de la Familia Real para que no llame la atención que el Rey no tiene actos programados.
Sin embargo, el Ministerio de Defensa envía una nota a la prensa en la que anuncia la visita del Rey a Cartagena el miércoles 12 y abre el plazo de acreditaciones. Además, se prepara un comunicado ante la posibilidad de que algún periodista pregunte sobre la salud del Rey al presidente del Gobierno, que tiene un encuentro con la prensa en Bruselas, pero nadie aborda esta cuestión.
Esa misma tarde-noche se producen filtraciones. El primer rumor es que el sábado operan a la Reina de un cáncer de pulmón en el Clínico de Barcelona. Zarzuela lo desmiente verbalmente y anuncia que sacará un comunicado a medianoche, con lo que evita que ningún medio de comunicación publique los rumores a la espera de la nota oficial.
El segundo rumor indica que a quien operan es al Rey. A la 1.15 horas de la madrugada del sábado, Zarzuela envía un SMS en el que anuncia que el comunicado se difundirá a las 9 horas del sábado.
8 de mayo. A las 9.30 la Casa del Rey anuncia que Don Juan Carlos está siendo sometido a una intervención para extirparle y analizar un nódulo en el pulmón derecho. La inquietud se prolonga hasta cerca de las dos de la tarde, cuando los médicos comparecen y confirman que el nódulo es benigno.