La vida interior y la mala nutrición condenaron a los hijos de los gobernantes de Florencia a las enfermedad óseas.
Como gobernantes ricos de la Toscana y mecenas de Leonardo da Vinci y Galileo, los Medici fueron la "primera familia" del renacimiento italiano.
Pero su riqueza no podía comprar la buena salud de sus jóvenes hijos e hijas. Un estudio de los esqueletos de nueve niños Medici nacidos en el siglo XVI muestra que tenían raquitismo, una deficiencia de vitamina D que causa que los huesos se vuelvan blandos e incluso se deformen. Lo que es más, la enfermedad fue en parte resultado de la educación privilegiada disfrutaron estos niños y que los llevó a permanecer mayormente en el interior de los palacios.
El raquitismo es generalmente asociado a la pobreza y a los que viven en ciudades muy contaminadas, con abundancia de edificios muy cercanos entre sí, donde hay poca exposición a la luz solar. Pero los niños Medici, de edades comprendidas entre recién nacidos hasta los 5 años de edad, pertenecían a una clase social alta.
Esperábamos que estos niños estuviesen bien alimentados, dice Valentina Giuffra, paleo patóloga de la Universidad de Pisa, co-autora del estudio que fue publicado el mes pasado en la revista International Journal of Osteoarchaeology. Así que "
es sorprendente encontrar esto", dice.

Los huesos de Filippo de Medici, conocido como don Filippino, y otros jóvenes miembros de su familia revelaron una deficiencia de vitamina D, lo que provocó el raquitismo y la hinchazón del cráneo de Filippino. (A su muerte en 1582, antes de cumplir los cinco años, su cráneo fue abierto en una autopsia, lo que explica la línea de corte en la frente.)
Escondidos en una cripta
El lugar de descanso de los cuerpos de los niños refleja su posición social, todos fueron encontrados en la famosa Basílica de San Lorenzo de Florencia. En 2004, los investigadores levantaron lo que pensaban que era un disco de mármol ornamental en el suelo de la catedral, y descubrieron que en realidad era una trampilla que conducía a una cripta que contenía ocho de los nueve esqueletos. El noveno fue encontrado en una tumba cercana.
Un examen de los huesos, tanto visualmente como por rayos X, mostró que seis de los nueve niños mostraban signos convincentes de raquitismo, incluyendo los brazos curvos y huesos de las piernas deformados, el resultado de tratar de gatear o caminar con los huesos anormalmente blandos. Uno de los niños, Filippo (1577-1582), conocido como don Filippino, tenía un cráneo ligeramente deformado, que se representa en un retrato contemporáneo). El estudio señala el raquitismo como causa de su condición.

Filippo con su madre Juana de Austria
El raquitismo se previene fácilmente con el consumo de alimentos como los huevos y el queso y al pasar cortos períodos de tiempo expuestos a la luz solar, lo que desencadena la producción de vitamina D. Para entender por qué los niños Medici tenían esta enfermedad evitable, los investigadores analizaron los isótopos de nitrógeno que se encuentran en el colágeno del hueso, lo que refleja la principal fuente de proteína en la dieta. Encontraron que la mayoría de los niños no eran destetados hasta que tenían 2 años, de acuerdo con la costumbre antigua que además era usada como método anticonceptivo. Los textos históricos sugieren que en ese momento la leche materna se complementa con papillas hechas de pan suave y manzanas. Ni los cereales ni leche materna contienen mucha vitamina D, y la fruta no contiene ninguna.
La tradición del siglo XVI también obligaba a los niños a vivir envueltos en grandes telas y enfajados en capas pesadas, en enormes y cavernosos palacios, estos niños probablemente no recibían la misma cantidad de luz solar que sus compañeros menos afortunados.
Incluso dos Medici recién nacidos mostraban signos de raquitismo, a pesar de que deberían haber recibido toda la vitamina D que necesitaban antes del nacimiento a través de sus madres. Los investigadores sostienen que las propias madres podrían haber tenido una deficiencia de bajo nivel de vitamina D debido a la gruesa capa de maquillaje que usan las mujeres de alto estatus, o como resultado de sus partos frecuentes. Leonor de Toledo, por ejemplo, dio a luz a 11 niños en 14 años.
El nuevo trabajo es "
fascinante" porque los científicos rara vez tienen acceso a los esqueletos de los niños aristocrátas, dice la antropóloga Mary Lewis de la Universidad de Reading, una especialista en enfermedades del esqueleto infantil que no participó en el estudio. Ella dice que no le sorprende que los herederos Medici tuviesen una enfermedad que está más a menudo vinculada con la vida en las ciudades industrializadas, donde manchas de contaminación del aire dejan fuera la luz del sol.
"
Los niños pobres vivían en casas pequeñas y estaban corriendo por el exterior", dice , pero los padres de élite "
no hubieran querido que sus hijos se bronceasen, porque eso sugeriría que tenían que salir a la calle".
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La expresión suprema de la belleza es la sencillez.
Alberto Durero.