Una antigua letrina revela que los cruzados padecían de parásitos.

Parásitos intestinales se encuentran al acecho en caca antigua en el baño de un castillo medieval en el oeste de Chipre, informan los científicos. (
estoy traduciendo literalmente la noticia del inglés, así que si la crudeza de esta primera frase os induce a desagradables imágenes en vuestra cabeza a mí no me miréis 
)
Los resultados no pintan una bonita foto de la salud y la higiene de los cruzados estacionados en la isla mediterránea hace 800 años. La falta de saneamiento probablemente significaba que el suministro de alimentos y agua estaban contaminados con materia fecal, con lo que las infecciones parasitarias eran comunes.
Investigadores de la Universidad de Cambridge cavaron en la fosa de residuos secos de una letrina en Saranda Kolones (del griego, "Cuarenta Columnas") en Paphos, una ciudad en el extremo suroeste de Chipre y un sitio del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Con vistas al puerto, y al lado de un complejo de villas romanas con mosaicos en el suelo notablemente intactos, durante mucho tiempo se pensó que Saranda Kolones era un templo a causa de las columnas de granito que cubrían sus ruinas. Sin embargo, las excavaciones en la década de 1950 revelaron que en realidad era un castillo concéntrico que tuvo una vida muy corta.
El rey inglés Ricardo Corazón de León vendió la isla de Chipre al cruzado Guy de Lusignan en mayo de 1192. Los investigadores creen que el castillo se comenzó a construir poco después para defender el puerto de Paphos. Pero en 1222, la ciudad fue sacudida por un fuerte terremoto por lo menos de 7.0 de magnitud. Gran parte de la fortaleza quedó en ruinas, para nunca ser reconstruida, pero las letrinas en sus pisos inferiores sobrevivieron.
Estos sanitarios fueron tallados para adaptarse a la forma humana, con un agujero en forma de media luna en el asiento que conduce a una alcantarilla abajo. Los investigadores de Cambridge Evilena Anastasiou y Piers Mitchell, que estudian parásitos antiguos, recogieron muestras de uno de los pozos negros, rehidrataron los residuos y los pasaron a través de un micro-tamiz para coger los huevos del parásito, cada uno más pequeño que una décima parte de un milímetro.
Bajo el microscopio, los investigadores vieron que las muestras contenían los huevos de dos de los parásitos intestinales más comunes y extendidas del mundo: gusanos látigo (Trichuris trichiura), que causan la infección conocida como Trichocephalus y lombrices (Ascaris lumbricoides), el mayor de los nematodos encontrados en los intestinos humanos, con adultos que pueden crecer hasta más de 1 pie (30 centímetros) de largo. Las personas con una carga ligera de estos gusanos no experimentan ningún síntoma. Pero cuando muchos colonizan el tracto digestivo, compiten con sus anfitriones por la alimentación desviando los nutrientes que normalmente se absorben por el intestino. Los huevos de los parásitos pasan a las heces y se extienden a otros huéspedes por ingestión (por ejemplo, cuando un ser humano no se lava las manos y se extiende el parásito a los alimentos u otros objetos que se consumen). Estos medios de infección son más comunes en lugares con falta de higiene y saneamiento, así como las áreas donde se utiliza excrementos humanos como fertilizante o donde la gente defeca en el suelo.
Mitchell ha estimado que durante una expedición de dos o tres años en la cruzada, los nobles y el clero eran igual de propensos a morir en la batalla que sucumbiendo a la desnutrición y las enfermedades. Es de suponer que el riesgo de la desnutrición habría sido aún peor para los pobres soldados de a pie con menos recursos. El nuevo estudio sugiere que los parásitos probablemente contribuyeron a la desaparición de muchos soldados que murieron de hambre o enfermedad.
"En estas circunstancias es muy probable que los soldados medievales con una pesada carga de parásitos tuvieran mayor riesgo de muerte por inanición durante los episodios de hambruna, como largos asedios o expediciones en que los suministros se agotan", escribieron los investigadores. "Esto se debe a que se tenían que compartir la poca comida disponible con sus parásitos."
El estudio de las heces es bastante poco atractiva pero útil para los arqueólogos para reconstruir la dieta, la salud y estilo de vida de los pueblos antiguos. Los parásitos descritos en este estudio no son los más antiguos encontrados en Chipre. Un análisis reciente de desechos humanos de 10.000 años de edad reveló lombrices, gusanos látigo y solitarias en los sitios neolíticos chipriotas de Khirokitia y Shillourokambos.
http://www.livescience.com
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Alberto Durero.