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Él ya murió y por lo que veo concedió una entrevista en los 80 afirmando que esa tarde se encontraba en la boda de un familiar en Málaga y que el que inicialmente resultó culpable en la investigación, el tractorista (uno de los asesinados), no podía haber sido, que creía en su inocencia. La verdad es que la hipótesis que presentó la Guardia Civil es, cuanto menos, rebuscada. La sospecha hacia el marqués recae porque gente del pueblo o jornaleros de la finca, aseguraron ver el Mercedes del "señorito" entrando al cortijo horas antes de los asesinatos. Pero según las declaraciones, no era el marqués, que efectivamente estaba en Málaga, era su administrador.
Hace 3 años se celebraron unas jornadas en la Real Academia de Medicina de Sevilla. Allí le pegaron unos buenos repasos al caso, sobre todo criticando la investigación de éste, la contaminación de las pruebas, del lugar, la ausencia de un juez o de forenses que estaban de vacaciones, la permisividad que hubo para que entrara y saliese de allí quien quisiera. Cuando por fin llegó un juez jubilado, al que encontraron en esos momentos para levantar los cadáveres, dijo que aquello era una romería por la cantidad de gente que había. Y a pesar de eso, ni siquiera repararon en el cuerpo del capataz (el primer sospechoso debido a su "desaparición") que apareció en la entrada del cortijo días después, o alguien lo movió hasta allí, cuando durante varios días se supone que la finca fue custodiada y vigilada. Encima las autopsias las hizo un médico de Paradas, no el equipo forense asignado a alguno de los juzgados de la provincia.
El ex Fiscal Jefe de la Audiencia de Sevilla, Alfredo Flores, aseguró recibir presiones del marqués para que su nombre no se relacionase con el caso, pues la noche del crimen había pernoctado en los Galindos, y no quería aparecer en la prensa. También dice que los testigos, al ser interrogados sobre un posible crimen pasional, eran reacios a hablar. Este punto es muy curioso teniendo en cuenta la época y que la Guardia Civil se supone que era más temida que ahora, aunque fuesen cabos de pueblo. El crimen ocurrió durante los últimos coletazos de la dictadura.
Y ya esta frase expresada en las mismas jornadas en la Real Academia de Mediciana son mortales. Las expresó el doctor Alfonso Galnares: "la medicina forense en la España de los 70 implicaba a veces practicar autopsias sin agua, en calzoncillos porque hacía mucho calor o teniendo que ir a comprar un cuchillo en la tienda más cercana".
Vamos, que ni el crimen de los Marqueses de Urquijo.
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