Puede que no se lleven o que las hermanas Rosenborg no cediesen a venderla a otro precio que no fuese el de la puja final. Ya sabes, por no perder ni un céntimo.

La estimaban en nada menos que 270.000 € y pujando, pujando, bien podían rascar algunos eurillos más.
Podría ser también que alguien cercano a la familia sea el nuevo propietario de la tiara y la haya cedido para su exposición. Pero vamos a ser optimistas porque la información que aparece sobre la nueva sala del museo cuenta que las piezas expuestas pertenecen a la colección real o son propiedad privada de Daisy, Benedicta, Ana María e Ingolf. A ver qué averigua la prensa. No creo que tarden en preguntar.
Si la tiara vuelve a estar en poder de la familia, ya tendrían completo el aderezo de zafiros de la abuela Alejandrina.

¡Qué dineros más bien gastados, Daisy!
Edito:
¡Qué han comprado MÁS cosas! Y la que las ha adquirido ha sido la Colección Real, es decir, que nada de esto se puede volver a dispersar o vender.
Este broche era de la Princesa Isabel, subastado también por las hermanas Rosenborg.
Y este colgante de aguamarina no sé de dónde lo han sacado, pero también lo adquirieron en una subasta. Fue de Anastasia Mikhailovna, madre de la Reina Alejandrina.
Una jugada estupenda. Una sala permanente dedicada a Fabergé y joyas rusas y en unos añitos recuperan el dinero invertido.