Bueno Sofía, también te digo que esto mismo que estás leyendo pasó cuando lo del referendum ilegal. Hasta el 3-O por la noche, que llegó por fin el discurso.
Obviamente era una situación diferente e infinitamente menos grave, no se puede ni comaprar. Pero empezaron todos a criticar el silencio de Casa Real y luego vinieron todos a decirle que acababa de ganarse el trono.

Bi-po-la-res.
Permíteme que te comparta una visión particular, vista desde la frialdad más absoluta. El problema aparejado, y que no existía entonces, es que, en mi opinión, si el Rey hubiese salido a hablar el domingo o el lunes, con el ya histórico comunicado tan reciente, podría haber calentado aún más los ánimos. Sus palabras podrían haber sido contempladas como un ejercicio de cinismo incomensurable. "Vienes a hablarnos, a pedirnos ejemplo o a darnos ánimos con la que tienen liada tu padre y su amiga" o "Qué bien se sabía tu padre la teoría en sus impecables discursos y que poco la aplicaba en la práctica". ¿Crees que eso no lo habrán barruntando en Zarzuela? ¿Que el discurso pudiese molestar? Va a molestar. Por una cosa u otra, va a molestar. Quizás porque no era el momento de comunicar nada o de dejarse llevar por cómo iban las redes el sábado noche gracias al artículo del Telegraph. Tienen profesionales que lo miden todo al dedillo, aunque creamos que no. A veces sale bien y a veces sale mal. Eso deberá dilucidarse cuando pase todo esto. Por ahora, MAL.
Ese es el problema cuando algún miembro de la Institución queda en entredicho. A ver con qué cara y autoridad salen los demás. El pedestal, la superioridad ética y moral que deben de tener... ay, ay, ay.
Aún así, pedir ver al Rey, que nos hable, es algo bastante generalizado. Estás reclamando al padre, al
pater familias (como me oigan algunas me van a tildar de paternalista). No con mala leche en su mayoría, sino como deseo, como reclamo, como necesidad. Rubén Amón lo decía esta mañana. "¿Dónde está? Qué deje la tormenta interna atrás y que salga ya".
Pues eso, pero que va a molestar igual.