Siento mucho lo que cuentas, Magnus. Mucha fuerza.
Hace días comentamos la encuesta de El Español. Es un medio cuyo dueño no es afín a la monarquía, sino todo lo contrario. Achaca su caída en desgracia (antes era director de El Mundo) al hecho de haber destapado la relación del Rey Juan Carlos con Corina, el caso Noos y esas cosas. Así que a pesar de que la institución esté atravesando una crisis gravísima, realmente sangrante, hay que poner las cosas en su sitio. Estamos hablando de un digital muy tendencioso, que a su vez no soporta al Gobierno de coalición y al que le encantaría crear un cisma entre Moncloa y Zarzuela para detonar no sé muy bien qué. Lo de los poderes constitucionales es para ponerlo en cuarentena, pues el Rey no conserva ninguno, al contrario, él llega hasta dónde se le autoriza.
Paralelamente, no creo que la relación entre el Rey y el Presidente Sánchez sea mala. Puede que no sea estrecha o que no tengan el mayor de los
feelings, pero sí creo que nos han intentado meter con calzador que esa relación era tensa e incluso irrespetuosa. Es diferente, sí, pero no creo que llegue hasta ese punto. Además, lo que importa es el conjunto del partido socialista y principalmente sus barones, los que tienen poder en cada región. Mientras el
PSOE esté dispuesto a apuntalar la monarquía como hasta ahora (nada me dice que no lo haya hecho, al contrario), no creo que deban saltar alarmas innecesarias. Una cosa es la gestión política y otra muy distinta la lealtad institucional. Esos aspectos deben separarse escrupulosamente por el bien de la monarquía y del constitucionalismo. De lo contrario, caeremos en la senda de polarizar demasiado el ambiente, utilizando al Rey o a la monarquía como arma arrojadiza y contribuyendo a ideologizar a la institución. El camino no es crear un problema entre un rey, su primer ministro/partido político o viceversa. En ese juego no sale ninguno de los dos ganando, solamente el que se quiere cargar la monarquía.
Eso no quita que la Casa del Rey deba ponerse las pilas, reaccionar con mayor velocidad y trabajar mucho, como nunca antes, pues la mayoría de los españoles, monárquicos o no, están sintiendo una indiganción y decepción muy hondas ante lo que se está publicando del Rey Juan Carlos. Y que el Rey emérito no salga a defenderse, a desmentir o a presentar demandas, no ayuda tampoco. Así que con todo esto, en plena pandemia, con un nivel de afectación terrible y con una nueva crisis económica a las puertas, que la valoración del Rey y de la monarquía caigan, era más que previsible. Ahora faltará ver cómo actúan a partir de que el país recobre cierta normalidad, si hay opciones de remontar y qué sigue saliendo a la luz.
Se avecinan unos tiempos muy complicados a nivel político, económico e institucional.