¿Existe la posibilidad de que a Mateo Morral se lo cargaron los suyos? ¿Hay teorías sobre ese particular?
Visto el capítulo 1 me vais a matar por lo que voy a decir. Cuando ves o lees a dos personajes que se enamoran, tiene que darte un chispazo de buenas a primeras, algo que te enganche a ellos. A mí el chispazo me ha dado con los personajes de Ali y Bee y los actores que los interpretan.

Me han entrado ganas de ver una serie sobre ellos dos, con la rutilante María de Coburgo y todas las hijas. Ya he empezado mal.
Elvira Mínguez es una actriz descomunal, pero cuanto la han desaprovechado. La ves y dices “es la Regente” pero algo falla. Guion sin sustancia para tan inmensa actriz.
Me ha encantado ver como nos enseñan todos los detalles del vestido de novia de Ena en el momento en que la visten, pero la actriz sigue sin darme vibes de royal. Es más un burguesita inocente que se casa con algo que le viene grande. Entiendo que es intencionado y que gana peso según avanzan los capítulos, pero estamos hablando de una nieta de la Reina Victoria, criada pegada a sus faldas en una Corte emparentada con todo quisqui.
El personaje de la Emperatriz Eugenia me ha resultado simpaticón.

Se nota la mano de Roger en tantas cosas: las fotografías que adornan las estancias, el ambiente cozy y recargado en el despacho de la Regente, la perfecta colocación de las condecoraciones y las joyas… Pero lo que más me ha fascinado y esto ha tenido que ser él seguro, han sido ¡las damas de la Reina! Regias, vestidas de Corte, con una postura perfecta. Me fastidia que apenas se las vea porque ellas solitas elevan las escenas en las que aparecen.

Hay que valorar la serie en su conjunto. La gente la ha comparado con The Crown… que lo hagan también para lo negativo que tuvo aquella, porque bebió mucho de bulos y del amarillismo inglés, anda que no colaron cosas que no son ciertas. No obstante, creo que lo que más me choca es el concepto de
modernidad que presenta la serie. No sé explicarlo. Siento que estoy viendo sketches o trozos del capítulo de una serie, pero no un capítulo en sí. Pinceladas fugaces sobre cada acontecimiento. No hay transiciones, directamente son cortes. Te llevan de un lado a otro a toda mecha. La música que utilizan como cortinilla es un no rotundo para una producción así. Si algo viste y eleva las series y películas de época es una banda sonora potente.
No se puede profundizar en semejante historia valiéndose de 6 capítulos de una hora cada uno. Esto implica que no puedas conectar del todo con los personajes o zambullirte es esa época. Cuando se recurre a la concisión, se tiende a abusar de la exageración argumental. Los documentales posteriores eran muy necesarios para enriquecer la historia, pero de la mano de personas adecuadas, no de fabuladores. En “Isabel” lo hicieron tan bien que no entiendo como no han seguido por el mismo camino puramente historicista. No voy a verlos, sintiéndolo mucho. Ojalá alguien se tome el tiempo de cortar a la gente que no interesa y dejar solamente las partes de los que sí saben de lo que están hablando. Mientras tanto, prefiero enriquecerme con Dinastías y con El Cronista de la Corte que para eso existen.
¿Y para qué sirve la serie, guste o disguste? Pues para esto, para que la chavalería conecte con parte de la historia, sienta curiosidad por visitar lugares que todavía existen y que se organicen muchas exposiciones como de la de la Galería de las Colecciones Reales.