Me enteré ayer por la noche y me quedé en shock. No tiene sentido la que han liado a lo largo de estos 6 años para ahora volver.
¿Dónde queda el discurso de que se largaban a los USA porque en UK no se sentían seguros? ¿Qué pasa con el acoso de la prensa? ¿Y el pleito porque sus seguratas privados no pueden llevar armas en suelo británico y necesitan seguridad adicional? ¿De repente todo ha cambiado, todo se ha arreglado?
En mi opinión, deben estar atravesando una situación límite para volver. Siempre he creído que Quique estaría dispuesto a regresar, pero ella no, ni de coña. Si ambos han cedido, es porque ocurre algo. Anoche fui corriendo a leer a Marlene y me topé con un tuit suyo que decía que le llegaban reportes de que un programa británico había asegurado que Harry volvía a UK, pero que Meghan regresaría a California. Enseguida Richard Palmer le contestó que eso debía de ser un error, pero yo me quedé pensando: ¿y si estos dos están a un tris del divorcio?
Otra opción es que tengan problemas financieros gordos —no es de extrañar visto el nivel de vida y el nulo trabajo— y pretendan vender/alquilar Montecito para hacerles frente. Pero UK tampoco es barato, salvo que pretendan vivir de prestado en casa ajena. Si tienen problemas financieros, no estarían en posición de mantener tantas casas.
Y luego está la atmósfera y la situación yanqui. Si ellos creían que un país como "Disparos Unidos", donde la prensa puede perseguirte por la calle y fotografiar tu casa (en Europa está prohibido), era un lugar seguro para criar a sus hijos... mucho han tardado en darse cuenta de que el país al que tanto han criticado le da mil vueltas al sueño americano.
De todos
modos, todo esto constata cuán equivocados estaban cuando plantearon aquel órdago a la Corona. Se creyeron imprescindibles, tanto como para exigir trabajar para la Firma y hacer negocios al mismo tiempo. Les dieron con la puerta en las narices y, en lugar de agachar la cabeza, decidieron irse. Se fueron con cajas destempladas, hablando pestes de la familia, el gobierno, la prensa y los trabajadores de palacio. Les cerraron el grifo del dinero, les quitaron la casa, pero aun así se las creyeron felices en América, haciendo americanadas, firmando contratos millonarios con Netflix, Spotify y no sé cuántas plataformas más. La realidad ha sido que a esas plataformas y a la gente que las consume, lo único que les importa de ellos es que se sienten a rajar sobre la familia. Es el único negocio que les ha podido salir rentable. Como ya han quemado esa bala, ¿ahora toca recular, intentar no caer en la absoluta irrelevancia como ya estaba sucediendo?
En fin, ellos sabrán, pero estas cosas no suelen ser positivas para la monarquía. Bien lo sabemos en España. Cuando un Rey se encuentra con familiares que no hacen otra cosa que atizar, reclamar seguridad, estatus oficial, hospedaje y no sé cuántas historias más, la opinión pública termina polarizándose entre los que reconocen a una parte como la víctima y a la otra como al victimario. Todo se torna visceral, comienzan las luchas por ver quién tiene más protagonismo, quién concita más aplausos y apoyos y todas esas idioteces que no hacen ningún bien. O eres un peón al servicio del Rey y de la Corona, o se acabaron títulos, tratamientos y privilegios. Lo que no es de recibo es que haya gente trabajando, intentando reconstruir instituciones que otros dejaron por los suelos y que esos mismos lleguen ahora a saber con qué intenciones.
La papeleta que se le presenta a William y Catherine va a ser un Felipe y Letizia 2.0. Que cojan fuerzas, porque vendrán curvas. Muchos se volverán en su contra tachándoles de insensibles por no ceder y perdonar.
