A mí no me sorprende tanto. Quiero decir, en España lo hemos vivido de una forma similar dado el estatus del que gozaban los entonces Príncipes Juan Carlos y Sofía hasta 1969. La época a la que ellos se refieren como "cuando no éramos nadie".
Por lo que sabemos, los rumanos volvieron del exilio y el Rey Miguel fue tratado como ex Jefe del Estado, con una pensión vitalicia, con un palacio a su disposición en Bucarest, con estatus de semi autoridad en el país y con propiedades restituidas. Dada esa posición y también al prestigio que entendían que tenía, los sucesivos gobiernos acudieron a él para realizar ciertas misiones diplomáticas. Se me viene a la cabeza, por ejemplo, el tour que realizó por varios países europeos para conseguir que apoyaran la entrada de Rumanía en la OTAN. Vino a España incluso y fue recibido por el Rey Juan Carlos.
Una vez la salud del Rey Miguel fue mermando, entró en juego Margarita y su hasta ahora patente listeza -salvo en lo de cargarse al único heredero de la dinastía- para no dejar vacante la posición de su padre. Ella fue la que sustituyó la figura del Rey Miguel y actuó en su nombre hasta el final, y así lo aceptaron y consideraron los sucesivos gobiernos. De ahí que una vez fallecido el Rey, ella haya conseguido conservar el mismo estatus del que gozó su padre (salvo la pensión vitalicia, creo), ganar cierto prestigio e incluso que cuenten con ella para ciertas cosas o viajes con pequeñas misiones diplomáticas organizadas por las embajadas. Además no le falta dinero. El Ministerio de Cultura le paga un buen alquiler por el Castillo de Peles y tiene arrendadas varias tierras en Savarsin, así que encima son autosuficientes.
Juan Carlos y Sofía tenían un fin claro que finalmente se materializó; Miguel y Margarita persiguieron el mismo fin sin que se haya materializado, pero parece que el gobierno rumano y ellos mismos, han encontrado una manera de convivir y convenirse perfecta. Nos caigan mejor o peor, parece que les consideran, que creen que pueden aportar prestigio e incluso la tv pública emite un programa dedicado a la historia de la dinastía. Es muy curioso todo, pero es así.
Visto desde fuera, se lo están montando bien; ellos, los serbios y de una forma más discreta los búlgaros o los portugueses. Es lo que un monárquico esperaría, que luchen por lo que un día fueron, que sean útiles del agún
modo al país, que reivindiquen su lugar en la historia o al menos las cosas buenas que aportaron.