legris escribió:
A ver si contribuyes un poco, majete. Que el hilo era tuyo...y lo estabas llevando con auténtico virtuosismo del clarinete...hasta que dejaste el clarinete a un lado para ponerte a silbar mirando para el techo

Las fiestas se prolongaron de nuevo, desde el Carnaval hasta que se inició el verano con el mes de junio. Políticamente hablando, lo más destacado, en ese período, fue un nuevo rebrote del carlismo a partir del 2 de mayo, una fecha cargada de simbolismo. Don Carlos, el pretendiente apuesto y bizarro, nada que ver con sus antecesores, hizo una entrada triunfal en España a través de Vera del Bidasoa para establecerse, con su "estado mayor", en Oroquieta. Sin embargo, al gobierno de don Amadeo no le tembló el pulso en ese aspecto. No tardaron en enviar tropas al mando del aguerrido general Moriones, que lanzó un ataque fulminante sobre Oroquieta. A don Carlos no le quedó otra que volverse por dónde había llegado con sus partidarios más notables sirviéndole de escoltas.
Aparte de ese hecho, hubo una crisis gubernamental derivada de la presentación de unos nuevos presupuestos en las Cortes. Os comunico que en la España de aquella época, los políticos dimitían cuando pintaban bastos; la tradición "en España no dimite Nadie" viene de una etapa posterior, a lo que se vé. Sagasta, que era el presidente del consejo de ministros, ofreció su renuncia a Amadeo, quien la aceptó y decidió encargar la formación de un nuevo gabinete al general Serrano duque de la Torre (doña Antonia, su mujer, estaba más dispuesta por ese tiempo a cubrir el trayecto que mediaba entre la Casa de Heros, su palacete madrileño, y el Palacio Real). El nuevo gabinete incluía un alfonsino entre sus filas: José Elduayen, ministro de Hacienda. Sophie Troubetzkoi, por cierto, se puso de uñas al enterarse de que don Antonio Cánovas del Castillo había accedido amablemente a que su correligionario José Elduayen aportase un granito de arena a la estabilidad de ese gobierno, el quinto formado desde que había llegado al trono Amadeo. Según Sophie, los alfonsinos no debían dar ni agua a don Amadeo si le encontrasen medio muerto de sed en una cuneta. Pero don Antonio se tomó el trabajo de explicarle que él, ante todo, pensaba en España. El país estaba al límite, debido a tan tremenda inestabilidad política. Prefería cooperar un poco a que se enderezasen las cosas, porque, de momento, poner a Alfonso en el trono no era viable: faltaba tiempo para preparar cuidadosamente la restauración alfonsina. Le gustase o no a Sophie, don Antonio tenía mañas de estadista, no de simple político.
Para curarse el enfado, Sophie empezó a preparar el equipaje a medida que avanzaba hacia el final el curso escolar. El verano, en Madrid, era para los humildes, eso estaba claro: en cuanto empezaba a presentirse el calor sofocante de cada estío, los que tenían posibles se largaban a sus palacetes de recreo en la costa o al extranjero. Sophie había acordado con Pepe que, nada más rematar las clases, a mediados de junio, cogerían a los chicos para largarse a París y de París a Deauville. Pepe sólo puso una condición: él, después de asegurarse de que Sophie y los muchachos se encontraban cómodamente instalados en su villa normanda, iría a Viena en busca de Alfonsito, que estaba invitado a compartir las vacaciones en Deauville. Por supuesto, Sophie no puso pegas.
No sólo Alfonsito se presentó en Deauville junto a Pepe, seguido por los inevitables Guillermo Morphy y Ceferino. La ex reina Isabel II había escapado de los calores parisinos con Pilar, Paz y Eulalia, para pasar unas semanas en Houlgate. Pero Isabel estaba cansadita de albergarse con las niñas en un sencillo hotel de Houlgate, así que decidió buscar alojamiento de gran lujo, gratis total, en la villa de los Sesto en Deauville, dónde ya se encontraba Alfonsito. Sophie tuvo mucho trabajo para satisfacer los antojos de Isabel, pero también para distraer a Pilar, Paz y Eulalia, para las que organizó una serie de excursiones a través de Normandía.
PD: Jo, qué pesadilla la Isabel II, peor que una suegra entrometida. Yo me hubiera vuelto republicana, os lo juro...