Esto es algo que he leído varios sitios, pero que no sé hasta qué punto puede ser cierto o, simplemente, una exageración o tergiversación de lo que verdaderamente ocurrió:
"Uno de los días, en la “checa” de la calle Marqués de Cubas, en la tercera habitación del pasillo de la derecha, recuerdo cómo los milicianos le pegaban a un señor que estaba atado a una silla de madera con brazos. No sabía quién era ni porqué le daban guantazos en la cara hasta partirle el labio… Después de aquello, al amanecer, creo que fue el 24 de agosto, me montaron en un “forito”, ocho cilindros, muy viejo, y fuimos a la carretera de Fuencarral. Al rato, llegó un coche alargado de donde se bajaron cuatro milicianos, y el quinto, el jefe de las “checas”, que yo aún no conocía entonces. Vestía un tabardo marrón y unas botas. No tendría más de 23 ó 24 años. Apearon a tres señores y una señora, les hicieron andar sobre la cuneta unos doce metros, y sin que yo me lo esperara, sacaron las metralletas y los mataron a los cuatro. XXXXX, que había dado la orden de ejecución, saltó a la cuneta y me dijo: “Pionero, estudiante, ven acá. ¿Sabes quién es este?” –Señalando a uno de los ejecutados que estaba tendido en el suelo en un charco de sangre-. Este es el Duque de Veragua, el fascista número uno de España”, añadió XXXXX mientras sacaba una pistola de debajo del tabardo (que recuerdo perfectamente, del nueve largo), y disparó tres tiros sobre el cráneo del Duque, que ya estaba bien muerto. Hecho esto, XXXXX vio en la mano del cadáver una sortija con brillantes que parecía de valor, y dirigiéndose al Guardia de Asalto Ramiro Roig, “El Pancho”, le ordenó: “¡Quítale el anillo!”. El otro empezó a tirar sin conseguir que saliera. “¡Córtale el dedo, leche!” –reclamó XXXXX indignado-. El Guardia sacó una navaja del bolsillo y destrozó la mano hasta que consiguió sacar el anillo, y se lo dio a su jefe. Recuerdo perfectamente que XXXXX, después de limpiar la sangre de la sortija, con broza que tomó del suelo, se la guardó en el bolsillo y, cogiéndome por encima del hombro, me subió en el Ford. Emprendimos viaje de regreso".
He eliminado el nombre del supuesto cabecilla del pelotón de fusilamiento para no levantar polémica. Quien quiera saber quién es XXXXX sólo tiene que hacer una búsqueda en Google y le aparecerán cientos de páginas. Yo ni quito ni pongo, sólo copio lo que he leído.
Aquí hay otra versión de los hechos:
"Don Cristóbal Colón de Toledo de Larreategui y Aguilera, XV duque de Veragua, nacido el 12 de septiembre de 1878, era descendiente en línea directa de Cristóbal Colón, el famoso descubridor de la Nueva España, y quien sin lugar a dudas, como mérito importante, durante el período de 1920 al 36 da un toque personal muy importante a la crianza de caballos española. Apasionado por el purasangre árabe (aparentemente más que su gusto por los toros), obsesionado por el deseo constante de mejorar, siempre más, el patrimonio genético de sus caballos, no vacila en recorrer el mundo entero para importar caballos. La Guerra Civil estalla en 1936. Los Republicanos llegan a ocupar Madrid y Toledo. El Duque de Veragua muere asesinado en su palacio el 21 de septiembre (otras fuentes lo refieren sepultado el día 16 de septiembre), así como su hermano político y algunos criados, incluso queman el palacio con todo lo que contiene y se roban los animales de esa finca. Refieren testigos de la tragedia, que la realidad fue que un buen día se presento un pelotón de milicianos en la calle San Mateo, donde vivía esta persona, y sin orden ni papel alguno se llevaron al duque de Veragua, a su cuñado Manuel Carvajal, a un criado del duque que dijo que donde iba su señor, el iba también y una auxiliar de cocina de quince años que se atrevió a llamar a los milicianos por lo que eran, ¡Asesinos! Al tiempo el hijo mayor de Manuel Carvajal, era detenido por los milicianos en Toledo. Los milicianos tenían orden de no matarle, pues era un preso importante, pero consideraron una idea divertidísima ponerle en el paredón con los presos que llevaban en el camión camino de Madrid, junto con los "fascistas" de cada pueblo que encontraron. Fue " fusilado" catorce veces. Su hermano Ramón desapareció en la Checa de Fomento y fue rescatado " in extremis" por el embajador de Chile. Mientras las hijas de Ramón Carvajal peregrinaban por Madrid buscando apoyos entre el cuerpo diplomático. Bergamin fue un paradigma de nobleza al ponerlas en la calle al grito de "Fuera que me comprometéis". El cuerpo diplomático iberoamericano en pleno, excepto Méjico, se presentó ante el ministro de Gobernación y exigió la liberación inmediata del duque y su familia ya que este era ciudadano honorario de todos los países americanos. El ministro solo pudo reconocer su total impotencia ya que no sabía absolutamente nada de lo sucedido ni podía controlar a los elementos de las Chekas. A los pocos días aparecieron en Fuencarral los cuerpos sin vida del duque y su cuñado. A quien cortaron el dedo no fue al duque de Veragua, fue a Manuel Carvajal, y se lo pusieron en la boca. Lo se por que mi padre fue uno de los testigos cuando inhumaron los cadáveres en el 39. El único que queda vivo. Tras el asesinato se consiguió poner a salvo a lo que quedaba de la familia y las diferentes republicas americanas, menos Méjico, rompieron relaciones diplomáticas con la republica Española. Poco después reconocieron al gobierno de Burgos. Hasta el año 1939 se estuvieron cobrando cheques en el banco de España con las firmas del duque de Veragua y de su cuñado Manuel Carvajal, cheques al portador que les obligaron a firmar en la Cheka de la calle Fomento. Su muerte ocurrió en la carretera de Fuencarral en donde se bajaron cuatro milicianos, y el jefe de las “checas” que tendría más de 23 ó 24 años. Era Santiago XXXXX. Apearon a tres señores y una señora, les hicieron andar sobre la cuneta unos doce metros, sacaron las metralletas y los mataron a los cuatro. Después XXXXX sacó una pistola y disparó tres tiros sobre el cráneo del Duque, que ya estaba bien muerto.
Refiere don José Miguel de Mayoralgo y Lodo, conde de Los Acevedos, en su obra: Movimiento Nobiliario del Año 1936, que el 16 septiembre 1936 fueron enterrados en Madrid don Cristóbal Colón, Duque de Veragua, y su hermano político el Duque de la Vega, asesinados en las inmediaciones de la villa por los marxistas. Al entierro asistieron varios representantes diplomáticos hispanoamericanos y un funcionario británico amigo de los Duques, que fue quien descubrió los asesinatos".
Por cierto, otro noble que aparece en la esquela es un hermano del Duque de Almenara Alta, el Marqués de Monasterio:
"Una de las historias más trágicas y que más me ha llamado la atención fue la de Ricardo Martorell y Téllez-Girón, marqués de Monasterio. Su padre, Ricardo Martorell Fivaller (1854-1907) había sido marqués de Almenara Alta, un título familiar otorgado por Fernando VII un siglo antes de fallecer el joven Ricardo. Su madre era Ángela María Téllez-Girón y Fernández de Córdoba (1871-…), hermana del 14º Duque de Osuna y descendiente de aquellos nobilísimos duques retratados tan majestuosamente por Francisco de Goya pocas generaciones atrás.
El joven Ricardo creció sin su padre, que murió cuando tenía sólo dos años; ela suya era una familia distinguida y privilegiada; su posición le permitió estudiar Historia y Filosofía; cada uno de sus siete hermanos tenía su respectivo título nobiliario, y a través de sus matrimonios entroncaron con familias de renombre como los Heredia o los Duque de Estrada. Ricardo, en cambio, encontró el amor en un hombre, cuyo nombre nos ha llegado sin apellido parejo: Nacho.
Cuando la Guerra Civil estalló en julio de 1936, Ricardo residía en Barcelona y estaba a punto de cumplir 31 años; si su soltería y sexualidad eran comentadas por su familia, no podemos asegurarlo. El comienzo de la contienda le obligó a abandonar la ciudad condal, donde sabía que su vida corría peligro, como miembro de una conocida e influyente familia. Prefiriendo el anonimato de sus camaradas, se alistó en los legionarios, dando sólo el apellido Martorell como único medio de identificación. Según sus compañeros, era un hombre reservado y distante, pero siempre cordial con todos, y aprovechaba cualquier momento para leer y escribir.
En noviembre de 1937 se encontraba con sus co-legionarios en la localidad oscense de Sabiñánigo, en el frente aragonés; allí sus compañeros presenciaron el 10 de ese mes un ataque republicano que se saldó con numerosas bajas del bando nacional en el que luchaba nuestro protagonista. Por aquel entonces Ricardo había ascendido por sus méritos al rango de Sargento, hecho que desmuestra su gran valor en el campo de batalla. Nueve días después se desplazó hasta allí una dama que por su porte debía de ser muy distinguida: era su madre, Ángela Téllez-Girón, duquesa viuda de Almenara Alta. Allí la señora hubo de entrevistarse con varios sacerdotes para localizar el cuerpo del que había sido su hijo; sus compañeros, que desconocían incluso después de su muerte la verdadera identidad de Martorell, quedaron atónitos. Finalmente, los restos de Ricardo fueron identificados. Entre sus enseres se encontró una nota, escrita antes de morir por el propio Martorell, que curiosamente a pesar de la censura de la época y del enorme estigma social hacia los homosexuales, fue publicada en varios diarios nacionales; la nota rezaba así:
“
Nacho, de mi vida: cuando tú recibas esto es que habré muerto. Te quiero, pero entre tu amor y el de España, prefiero el de España. No quiero que mi recuerdo sea un entorpecimiento de tu vida. Resignación. ¡Viva España! ¡Arriba España! ¡Viva la Legión!“
Probablemente nunca sabremos quién era su amado Nacho ni qué fue de él. Pero tampoco lograremos entender qué movió a aquel joven privilegiado a abandonar todos los lujos que le ofrecía la vida, para defender anónimamente y con tanta valería los principios que él consideraba eran los correctos".
Sacado de:
http://dawsr.wordpress.com/2011/04/27/e ... rra-civil/Saludos!