El Rey también se ha expresado en términos estrictos constitucionales. La Carta Magna es muy clara y explícita al respecto. El cumplimiento de los tratados internacionales ratificados y de la Carta de los Derechos Humanos. Los valores constitucionales son coherentes con los de Naciones Unidas (como la prohibición de la pena de muerte), de los valores democráticos y de las reglas de Derecho Internacional al respecto por la soberanía de las naciones, el valor supremo de la vida y dignidad humanas, la tolerancia y la no discriminación. La aceptación y respeto por las minorías, etc. Pone el acento lo mejor de la civilización humana. Tiene un corpus de valores humanísticos y humanitarios.
Cosa que el gobierno israelí se ha saltado a la torera, como también la falta de respeto de D. Trump con sus amenazas a otros, qué decir de Putin, Xi Ping y otros líderes de grandes potencias de las superpotencias. ¡Al menos antes se intentaba mantener las apariencias! La cosa se puso fea con la invasión a Irak, pues algunos países occidentales no poseían justificación frente a dictaduras de un
modo obvio, creando un precedente que yo viví como peligrosísimo. Y aun así, se mantuvo una mentira, una justificación (armas atómicas), para evitar el sonrojo al derecho. Al menos, los hechos anteriores, no respaldados por ONU, se justificaba realmente por razones humanitarias urgentes (defensa a kosovares, sarajevíes o las poblaciones kurdas al norte del paralelo 33º, expuestas a masacres de miles de civiles sin ton ni son)
Por cierto, todo muy en línea con sus discursos de los premios Princesa de Asturias y con la democracia liberal de derecho occidental como la española. Pensaba que que estos temas, aparte de obvios, eran trasversales.
Los que les ha dolido el discurso del Rey creo que no entienden que existe una corriente antisistema de lo establecido tras la II GM, la de dotar de un mínimo de reglas para el orden mundial (con todos sus defectos) con unos principios que fueran aceptados por todos, para que la mera fuerza no presidiese un caótico mundo.
Por cierto, el discurso del Rey es crítico con lo que mantiene el actual presidente de EEUU. Pero es su Gobierno el que se ha colocado frente a las organizaciones multilaterales, no España.
Veamos que durante los años veinte al cuarenta y cinco aquellas monarquías que en tiempos de zozobra no se posicionaron claramente con los valores democráticos e incluso con el derecho internacional (Sociedad de Naciones), fueron derrocadas... El Rey habla en nombre del Gobierno español, pero sobre todo, habla con la constitución en mano, y por ello, con las reglas políticas que la sociedad española se ha establecido (para los antisistema no, desde luego)
El desplazamiento de ciudades y territorios millonarios de sus habitantes, y varias veces, con un enemigo ya sin capacidad, y sin cobertura humanitaria, es un delito de lesa humanidad en el derecho internacional y en el español. Y un atentado a toda moral o civilización. Lo declarado por algunos presidentes de Estado o de Gobierno negando la existencia del otro, o denigrándolo, dinamitan las relaciones del orden mundial. Si no se alzan voces, ¿ quiénes serán los siguientes? Desde luego, no los fuertes. El respeto hacia las naciones pequeñas ya se estableció tras la IGM, pero también en otros organismos multilaterales que existían antes. Es decir, nada nuevo. Y nada nuevo sobre estos traslados y masacres durante el S. XX, cosas que no se veían desde las invasiones asiáticas a Europa y otros lugares en la alta E. M. ...
En fin. Que el Rey, encima, sigue lo mejor de algunos de sus predecesores y juristas de derecho de gentes del Renacimiento. Y en el contexto europeo, más atrás, como la Tregua de Dios durante la E.M. Que no se cumpliera es otra cosa. Pero más que el enunciado, es ya toda una declaración de algunos de los mejores principios de una civilización.