Es el panfleto de Pedro J., qué se puede esperar de él cuando siempre ha tratado como a unos tontos al Rey padre y al Rey hijo y le importa un comino que Felipe o al menos su staff, hayan demostrado en poquito tiempo, que de tontos no tienen un pelo. Muchos deberían centrarse más en el interesante tándem Felipe/Alfonsín, pero claro vende más meter en medio, como siempre, a la Reina Letizia. Esas telenovelas de las cuñadas siendo unas arpías unas con otras y metiendo por medio a las suegras... canelita en rama, muy básico todo.
Estoy de acuerdo con las palabras de Ana, si Cristina hubiese pedido perdón o reconocido que en algo se equivocó (aunque luego siguiera afirmando que no era conocerdora de la totalidad de los trapicheos del marido), si hubiese escenificado un solo gesto en el que agachase la cabeza, otro gallo hubiese cantado. Pero no, siempre se ha mostrado como si estuviese por encima de todo y de todos, incluso de su padre y de su hermano. Y ya el tiro de gracia con el que firmó su sentencia con su hermano y creo que también con la mayoría de españoles, fue la ridícula y torticera treta del fax post retirada de título. Tan solo unos meses antes de ese bochorno, había asisitido junto a la pequeña Irene a la celebración privada de la comunión de Leonor. Que no diga que su familia la abandonó cuando ahí han estado siempre su madre, su hermana y algunos de sus primos, acompañándola siempre que ha sido oportuno, incluso su padre para salvarle el culo e intentar separar su situación de la de su marido.
Que pretenda que su padre o su hermano a estas alturas puedan confiar en ella, es de locos, pues ha demostrado una gran capacidad para sacar las garras para defender a cualquier precio al chupóptero de su marido, antes que a los de su sangre y a la propia institución que representaba. Que piense más en sus niños, que deberían ser su única preocupación.
Ya veremos como estarán ella y su marido a finales de año. Muy negro pintan los entendidos el futuro de Urdanga.
