Andrea lo sabrá mejor, pero hay que tener en cuenta que es D&G, una de las firmas que apuesta por una
moda dirigida a un público más juvenil y que se reinventa a si misma día a día. Yo no pongo tantos peros a la ropa, complementos y ambientes en los que se presentan, pero igualmente creo que la mayoría de firmas empezó a salirse del tiesto allá por los 90 en cuanto a las distintas concepciones de la
moda. Las
modelos, la forma de desfilar, los reportajes fotográficos... no tenían nada que ver con el glamour de las décadas anteriores. Vale, entiendo que una
modelo de los 60, vestida cual señorona, actualmente puede parecer viejuna o que se echa años encima, pues las mujeres de hoy en día de 40 o 50 años no se visten como antes.
Aún así, pocos han aguantado estoicamente conservando su estilo. Por ejemplo Valentino (antes de jubilarse), Armani, de la Renta, Chanel, han sido unos supervivientes, nada que ver sus desfiles con la puesta en escena que presentaban los demás. Pero lo peor ha venido en las décadas del nuevo milenio cuando de las Schiffer, Campbell, Macpherson, Iman y otras tantas tops, hemos pasado a
modelos lánguidas, paliduchas, ojerosas a las que personalmente, no les encuentro ni pizca de feminidad ni estilo, y ya no hablemos de naturalidad, como es el caso de las 4 criaturas que aparecen en la campaña de D&G. Una pena, pero seguramente es lo que demandan estos nuevos tiempos.