leandrolopez escribió:
Ya durante la década de los 90, hubo otro cimbronazo que no alcanzó las consecuencias del actual, derivado de lo que se denominó la corte paralela de Palma, con personajes tan oscuros como el "príncipe" Zourab Tchokotua, Manuel Prado, Mario Conde, etc.etc. sospechados de todo tipo de negociados o estafas. Y también otra mujer por el medio, la tal Marta Gayá, con ausencia del Rey en paradero desconocido, y el escándalo subsiguiente, que dió lugar a todo tipo de comentarios. En verdad, que parece lamentable que el Rey ya sea por falta de tacto, sentido de omnipotencia, falta de contacto con la realidad o simple encoñamiento haya vuelto a incurrir en una inconducta semejante que unida a la situación de su yerno y la crisis económica que atraviesa España vuelva a poner a la monarquía en el nivel de descrédito en que se encuentra.
100% de acuerdo. En los 90, ya se produjo una confluencia de informaciones relativas a la vinculación afectiva del Rey con la señora Gayá por un lado y a los tejemanejes financieros de los amigos de Su Majestad, por otro lado. Quizá la diferencia fundamental radique en que en los 90 éramos, en conjunto, mucho más benévolos, porque el país estaba viviendo en una vertiginosa espiral de crecimiento. Seguramente un crecimiento basado de forma principal en una tremenda burbuja inmobiliaria y en una filosofía de aprovechar al máximo las líneas de crédito fácil, de
modo que la deuda privada y la deuda pública crecían de forma espectacular. Pero era un crecimiento que la gente se creía, nos lo creíamos; nadie pensaba que todo aquello pudiera reventarnos de la forma en que nos ha reventado (rectifico: quizá algunos llegaron a pensarlo e incluso a decirlo, pero se les prestó menos atención que la que dieron los troyanos a la pobre Cassandra...).
A partir de 2010, este país no tiene mucho que ver con la España de finales del siglo XX. Los que en los 90 eran niños, hoy soy adultos; y adultos que nacieron ya prácticamente completada la Transición, que para ellos es algo distante pese a tratarse de acontecimientos muy recientes desde una perspectiva histórica. Esas nuevas generaciones están predispuestas a ser más escépticas y también más críticas. Se han juntado con el resto de generaciones quemadas y requemadas por la crisis, que cualquier crisis profunda siempre genera una atmósfera de tensión acumulada que parece a puntito de estallar. Y en ese panorama, Juan Carlos la ha "pifiado" al seguir viviendo de los éxitos del pasado y manteniendo unas "costumbres" poco apropiadas a los tiempos que corren. Ya no vale irse a cazar osos borrachos ni elefantes llevando consigo amigas rubias como Corinna ni amigos procedentes del mundo de los pelotazos financieros, como los Albertos. Lisa y llanamente, ya no vale. Si hubiera mantenido una imagen de familia irreprochable (y eso hubiera incluído, ya puestos, meter en cintura a los Palma mucho antes de que Iñaki empezase a practicar presuntamente ingenieria financiera para desviar a cuentas opacas en paraísos fiscales el dinero adquirido de forma demasiado fácil y rápida por ser él quien era...), la gente le hubiera apreciado el triple en una época tan convulsa como ésta. Pero con la imagen de familia completamente rota...todo va en su contra.
Y duele ponerlo tan clarito, pero igual en Zarzuela nos leen y dejan de ponerse literarios a propósito de tormentas perfectas para a cambio buscar una manera de sacar el carro de la monarquía adelante, que se ha quedado atascadito en el fango del descrédito en los últimos tiempos.