El magistral cuadro asturiano propiedad de los nobles más poderosos de Canarias que ahora ya puede ser admirado por todos.
El lienzo del pintor avilesino Juan Carreño Miranda, fechado entre 1645 y 1650, forma parte del pago en obras de arte que han hecho a Hacienda los descendientes del condado de la Vega de la Casa Grande de Guadalupe para saldar una deuda de 4 millones por el impuesto de sucesiones
La espectacular imagen de ‘La Inmaculada’ pintada entre 1645 y 1650 por el avilesino Juan Carreño de Miranda es sin duda uno de los lienzos estrella de la colección pictórica que ahora se expone en la Casa de Colón de Gran Canaria y previsiblemente también lo será en su destino final, el Museo de Bellas Artes de Gran Canaria (Mubea) que tiene previsto abrir sus puertas en 2027. Esta obra maestra del pintor asturiano más destacado del Siglo de Oro, sucesor de Velázquez como pintor real en la corte de Carlos II el hechizado, hasta hace no mucho formaba parte del patrimonio del condado de la Vega de la Casa Grande de Guadalupe, la familia noble más relevante de Canarias, una de las más importantes propietarias de terrenos en Gran Canaria. La “Inmaculada” de Carreño Miranda ya puede ser disfrutada en una colección pública gracias al pago del impuesto de sucesiones. La familia ha saldado su deuda con Hacienda, estimada en unos 4 millones de euros, entregando un conjunto de diez obras tasadas en esa cantidad.
La piezas que el condado de la Vega Grande de Guadalupa entregó el Estado como parte de esta deuda son una obra del Maestro de la Leyenda de Santa Catalina, otra de Martín Chirino, dos lienzos de Luca Giordano, seis atribuidos a Bartolomé Esteban Murillo o a su taller, varias de Manolo Millares y el mencionado cuadro de Juan Carreño de Miranda.
La operación acaba de trascender públicamente pero la decisión de entregar estos cuadros se produjo tras el fallecimiento en 2020 del padre del actual conde, Alejandro del Castillo Bravo de Laguna. Su hijo, Alejandro del Castillo y Benítez de Lugo, décimo titular del condado, junto a sus hermanos, acordó saldar la deuda tributaria mediante la entrega de una docena de piezas artísticas.
La familia Del Castillo ha desempeñado un papel central en el desarrollo económico y turístico de Gran Canaria desde que Carlos III concediera en 1777 el título de Conde de la Vega Grande de Guadalupe a Fernando Bruno Castillo Ruiz de Vergara. A lo largo de los siglos ha acumulado extensas propiedades agrícolas e industriales, con especial peso en el sur de la isla.
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La expresión suprema de la belleza es la sencillez.
Alberto Durero.