MONARQUICO escribió:
... Pero si ese dicípulo del taller florentino era un copista de talento y capaz de seguir todas las rectificaciones y "arrepentimientos" del maestro al pie de la letra y sin desfallecer hay que decir que se quedó corto. Porque Leonardo estuvo revisando su Gioconda durante su estancia en la Corte de Francia y la dejó sin acabar, insatisfecho.
O sea que esa copia del discípulo talentoso no refleja ni puede reflejar la que intentó terminar durante años Leonardo...
Bueno Monárquico, eso no es del todo así. Lo que a Leonardo le pasaba es que tenía un transtorno de déficir de atención, todo lo empezaba y de todo se aburría en seguida y lo dejaba sin terminar, pero era consciente de que estaba inacabado y por eso de vez en cuando volvía a tratar de terminarlo y lo volvía a abandonar a la mínima de cambio. La Última Cena la terminó porque los mojes "literalmente" lo amenazaron a punta de pistola, o de estoque, o como se quiera decir, pero uno de ellos estuvo permanentemente respirándole en la nuca para asegurarse que terminaba.
En realidad, obras terminadas por Leonardo, de la primera pincelada al último barniz, no son muchas, porque se aburría, y lo último lo dejaba en manos de su taller capitaneado por Salati, el que se supone que hizo esta Gioconda.
Por otra parte, la Mona Lisa original está sin estudiar en profundidad. Hay radiografías y ultrasonidos pero a los franceses les horrorizan las técnicas invasivas y no se atreven a sacarla de su cristal blindado desde el último robo. Además un estudio realmente bueno es una obra de varios años y no les apetece hacerla desaparecer de la circulación tanto tiempo, después de todo la gente va al Louvre por ella (aunque hay cosas infinitamente mejores en el museo, creerme, por antigüedad, por técnica o por transgresoras y avanzadas en su época). Osea que eso de que Leonardo la conservó hasta el final de su vida porque era especial y la retocó mucho puede no ser del todo cierto a la luz de un buen estudio, tal vez la empezó y no la terminó y el Giocondo se hartó de esperar el retraro de su esposa y no quiso pagarlo y por eso el pintor se lo quedó (le pasó varias veces a lo largo de su vida) y la llevó consigo sólo porque por tamaño era fácilmente transportable. Los retoques pueden ser suyos, de sus discípulos o del siglo XVIII que es por ejemplo cuando se le quitaron las cejas.
Lo que hay es mucha suposición en torno a la obra y muy poco dato real basado en pruebas científicas, pero su leyenda es parte de su encanto. De momento una cosa queda clara, queda demostrado que la Gioconda gala está hecha una guarrada

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La expresión suprema de la belleza es la sencillez.
Alberto Durero.