Lamballe escribió:
Me he reído un rato con una anecdota sobre la mala pata del Rey. En cierta ocasión volvió de Baqueira con tropotocientas lesiones causadas por su imprudencia manifiesta. Entra el Soberano en Zarzuela casi en parihuelas, con Don Sabino cual perro de presa esperándole en la puerta.
-¡Sabino, mira cómo vengo!
Hielo en los ojos de Sabino. Nanosegundos después la no menos gélida respuesta:
- Majestad, un rey sólo tendría que venir de esta guisa de las cruzadas.
Parafranseando a Augusto, arrancándome los cabellos y vestiduras
¡¡¡SABINO, DEVUELVEME MI MONARQUÍAAAAAA!!!*
* Por todo el rollo de Quintilio Varo, Teutoburgo y tal y tal...
Sí, Lamballe, sí, habíamos pillado el paralelismo -tan elegante- con el "Varo, Varo, devuélveme mis Legiones" ;-)
Por cierto...hace falta Sabino...¿eh? Con Sabino, esto no hubiera pasado. El Rey, que tiene muchas narices, unas narices muy borbónicas, probablemente hubiese conseguido llegar a Botsuana, pero una vez allí el elefante, por orden de Sabino, se hubiese zampado de un bocado a Corinna y hubiese lanzado a Su Majestad, de un trompazo, desde allá hasta acá antes de que al susodicho le hubiese sido posible disparar un sólo tiro, jajaja. Es una metáfora, quiero decir que Sabino era la clase de hombre capaz de frenar a un Borbón.