Lamballe escribió:
He leído a muchos a los que os parece que esto se ha ido de madre, que no es para tanto. Es una cacería, los reyes cazan, es caza legal ¿dónde está el problema? Pues el problema está en que esto es la punta de un iceberg que viene asomando desde hace años.
La Monarquía es, probablemente, la institución que más vive de su imagen. No me refiero a si van monos o monas, kukis y kukas (que también) me refiero a la ejemplaridad. Siempre, las 24 horas del día, no valen vacaciones, ni días libres, ni bajas laborales...esas cosas son para los trabajadores por cuenta ajena sometidos a convenio, no vale para las castas reales en ejercicio por motivos obvios.
En circunstancias normales hay que velar por esa ejemplaridad, no bajar la guardia nunca, pues si pierden popularidad tal vez algún partido político pueda llegar a creer que ponerlos en la picota da votos, en vez de quitarlos, como acaba de hacer Cayo Lara. Si esas cosas pueden pasar en circunstancias normales, no os quiero ni contar cómo hay que ser de mirado con la que está cayendo en España en los últimos cuatro años: crisis económica brutal, pérdida de crédito internacional, pérdida de confianza en la clase política, apatía de la población, ciudadanos que cada día pierden más la confianza en sí mismos y en lo que representa o debería representar la idea de nación... Una serie de momentos decisivos en los que probablemente se geste un cambio histórico, MOMENTOS, con mayúsculas.
La Monarquía tendría que haberse convertido en un pilar de estabilidad, espejo en el que mirarnos. Una especie de abuelete amable y tranquilizador al que volver la vista para olvidarnos de todo y que tal vez, a veces, tiene que darnos un tironcete de orejas. En cualquier casa, con un cirio montado como el que tenemos, si encima el abuelo da guerra, se le mete en la residencia más cercana.
Son momentos de hacer piña familiar e institucional, de dar imagen de unidad, de permanencia ("símbolo de la permanencia y unidad de la patria") y de TRANQUILIDAD. Si en el 2008 o 2009 la Casa Real hubiera solicitado una cancelación del 50% de su asignación y el año pasado del 100% (los 8 millones, el resto de gastos no) hubieramos tenido mil años de monarquía serena y querida. Hubieran perdido dinero, nada más, pero para ello tendrían que recordar quiénes son y cuál es su deber para con su pasado, su linaje y su puesto, evidenciando que el dinero ha de ser un medio y no un fin. El pueblo, harto como está de la clase política, acudiría en masa a su presencia y se oirían los vítores en Tombuctú.
Su hucha está más que llena, no habría pasado nada grave.
