La princesa no va a los actos de otras casas reales porque debe darle permiso el rey y/o el presidente del gobierno, no es su elección.
De la misma forma, no es su decisión ponerse las tiaras o no, el rey debe entregarle las llaves de los cofres de las joyas y, con las últimas políticas de austeridad, las llaves no se las suelta ni a la reina.
A causa de esa auteridad, para matener el "perfil bajo" y para no meterse en líos de favoritismos entre unos y otros, fue la propia reina Sofía la que recomendó a la princesa escoger un solo diseñador español de cabecera, a ser posible clásico y neutral (yo lo llamaría rancio en ocasiones) y por eso no nos libramos de Felipe Varela. De todas formas, el presupuesto de la Casa Real en general (no sólo la misérrima partida del príncipe) no daría para que Letizia se visitese de Chanel y Prada en cada acto (con zapatos de Ferragamo por favor), pero vamos, que la etiqueta de "gastiza" no se la quita nadie.
Se la acusó de espontánea, excesivamente extrovertida y gesticuladora, y ahora cumple con lo que le mandan (siempre lo que otros le mandan) con seriedad, rigor y la espalda recta, los hombros hacia atrás, como manda el protocolo; de todas formas, en actos no oficiales cuando es posible saltarse el protocolo es amable, muy divertida con los jóvenes, cercana, encantadora e impecablemente educada.
Por cierto que cuando queda con sus amigas, si decide salir del país en busca de intimidad, también debe pedirle permiso a su suegro y a los secretarios que le llevan la agenda y deciden por ella horarios y días de cada acto. Yo la he visto en persona cómo pedía permiso a sus escoltas para ir al servicio en un momento que no estaba programado porque no le daba tiempo a llegar al museo que iban a visitar.
Una mujer de 40 años que tiene que pedir permiso para ir al baño... trabajo de princesa llaman a eso. Un privilegio por el que debería estarnos agradecida. Y la prensa y la gente saltándole a la yugular en todo momento, por cualquier gesto, por cualquier palabra, envidiada, calumniada y vilipendiada, nunca un "gracias por tomarse su trabajo tan en serio, señora". ¿Cuánto habrá llorado por las noches de angustia, de rabia, de impotencia, de puro agotamiento? Yo, que basta que me digan jota para que me ponga a bailar un fandango por llevar la contraria, en su lugar estaría desquiciada.
Alteza, si un día le da por leer FD y se encuentra con este mensaje, aquí tiene un consejo de una compatriota ástur que la admira por su fortaleza: haga las maletas, cójase a ese pedazo de cañón que tiene por marido y a sus encantadoras hijas, y lárguese de esta perra ingrata que es España (Pérez-Reverte
dixit) Con la formación que tiene su maromo (que se ha ganado él solito, estudiando examen tras examen, con notazas de matrícula de honor), todas las multinacionales del planeta se lo rifarían; viviría en París, Londres o Nueva York en un
loft de ensueño con el sueldazo de un altísisisisimo ejecutivo, gastando sin dar explicaciones, enviando a sus hijas a colegios de élite sin dar explicaciones, viviendo la vida sin dar explicaciones. Dígale al príncipe que eso de la vocación de servicio, el cumplimiento del deber, el sentido de la responsabilidad para con la historia... ¡eso está pasado de
moda! Mire a los políticos y banqueros, lo
trendy es el living la vida loca y al pueblo que nos den morcilla mientras aplaudimos a los imbéciles y pone a parir a los que de verdad trabajan.
A pesar de que creo que la monarquía le va bien a España como sistema político, casi deseo que de verdad que le eche valor y se vaya, prometo que la aplaudiré en la frontera. Dele al pueblo español la patada en la boca que se merece (dele fuerte a ver si se nos saltan unos cuantos dientes) y no mire atrás, a lo mejor así nos espabilamos y dejamos de ser tan obtusos. Nos haría un favor y todo.
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La expresión suprema de la belleza es la sencillez.
Alberto Durero.