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Pues yo sigo opinando que la reina cumple con su papel muy dignamente pero lo que hace es su trabajo: sonreir, poner al mal tiempo buena cara, fingir que no le importa que el rey le ponga los cuernos, apoyar a la corona y a su esposo aunque le apetezca mandarlo muy lindamente a la mierda, acudir a los actos, sonreír y saludar al pueblo, no quejarse nunca en público y si se queja en privado que no se note, educar a sus hijos en el servicio a España primero y en todo lo demás después, no divorciarse ni dejar colgado al rey si vienen mal dadas y soportar la crítica y el escarnio público si es lo que toca igual que agradecer vítores y expresiones de cariño de la gente.
Así es el trabajo de la reina, para toda la vida, lo mínimo que se espera de ella y de la que la seguirá (sino, no haberse casado con un príncipe heredero), y a cambio recibe su cuota de privilegios como vivir en un palacio, veranear en otro, recibir dinero de su marido para vestirse de grandes firmas, viajar, conocer mundo, poder hablar de tú a tú con las personas que gobiernan el cotarro, tener coche oficial con chófer y escolta y semanas libres para ir a ver a su familia a Londres, Grecia o Tombuctú.... igual que los que cumplen con su trabajo, sean personas públicas o privadas tienen un sueldo, vacaciones, coche de empresa o teléfono pagado.
Hay muchas mujeres con proyección pública que se han visto en el lugar de la reina y han cumplido dignamente, recuerdo por ejemplo a la señora Clinton, que en privado se acordaba de los muertos de cierta becaria y del cabrón de su marido y en público hizo frente común con él, pues muy bien, ese es el trabajo de una primera dama y no por eso es la más mejor, la más genial, la más guay del paraguay que ha tenido EE.UU. Alabémosla por los siglos de los siglos amén. Tengo entendido que tampoco el duque de Octavius ha sido famoso por su fidelidad y lealtad a su señora reina y ella ha seguido cumpliendo, pues vale, ese es el deber de una reina y no por ello tiene que tener palmeros lanzando vivas por detrás.
La reina cumple con nota de sobresaliente lo que podía cumplir con un simple aprobado, perfecto y se lo agradezco, pero no voy a ponerme a sus pies a adorarla como la diosa de las monarcas por hacer lo que se espera de ella, lo que es su deber y por lo que recibe a cambio prestaciones y privilegios como los demás recibimos un sueldo. Si llega el día en que la corona esté en peligro mortal y es una acción de doña Sofía la que la salva de la quema, entonces seré la primera en reclamar que se le entregue la medalla al valor al distinguirse por encima y más allá del llamado del deber, porque salvar la corona es trabajo del rey, no de la reina.
Pero por ir a besarle el pinrel al Cristo, sonreir y saludar a la gente, aunque esté jodida de ánimo, aunque le duela la cabeza, aunque prefiriera estar en el otro extremo del mundo, aunque le apetezca ponerse a lanzar figuritas de Lladró a la cabeza de su marido, por hacer su trabajo no voy a alabarla, le doy las gracias por ello y punto. Entiendo que algunos la admiréis, yo también lo hago y en gran medida, sería incapaz de hacer su labor como lo hace ella porque en mi caso, cuando estoy cabreada, deprimida o sin ganas, se me nota a la legua, la reina es una mujer de valía, pero no es perfecta en todo punto y yo no veo características divinas o sobrenaturales en ella. Es reina y es humana.
_________________ La expresión suprema de la belleza es la sencillez. Alberto Durero.
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