Hola chic@s:
Surfeando por la red he encontrado esta noticia sobre la Reina. ¿os acordais de aquella madre que le pidio ayuda?.
Pues parece ser que la Reina ha hecho muy bien su trabajo
«¡Chapó por la Reina!, nos ayudó con nuestro hijo»
ANA MARTÍNEZ |
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SANTIAGO Sábado, 25-10-08
«Yo quiero agradecer a mi pueblo la solidaridad que me ha demostrado todo este tiempo». Fue el emocionado testimonio de Jorge Miguel Gago Chao, después de dirigirse en persona al Arsenal Militar de Ferrol, donde supo que el informe médico pericial sobre su estado lo ha salvado de la sanción de dos meses de arresto que le quitaba el sueño.
El cabo primero debía ingresar el pasado jueves en un penal militar, pero los facultativos determinaron que no estaba en condiciones de cumplir esta condena, y su expediente se archivó con carácter definitivo. Él mismo, en persona, recogió la comunicación oficial del capitán jurídico que instruyó la causa de su arresto, iniciada tras la denuncia de un oficial, que vio al joven hablar en una televisión local de los supuestos errores cometidos por los mandos de la Extremadura. La caldera de esta fragata explotó en una fatídica noche de diciembre de 2005 y costó la vida a dos de sus tripulantes, Erik Noval y Francisco Pérez.
La Armada lo consideró entonces autor de una falta grave «por reclamar o manifestarse contrariamente a la disciplina a través de un medio de comunicación social». Ahí se inició su pesadilla, agravada en mayo, cuando se le abrió el expediente sancionador. «Perdió 18 kilos, sólo salía de su casa para venir a la mía, no llevaba al parque a mi nieta, Blanca, de 4 años; y mi nuera, Sonia, nos lo contaba, muy angustiada».
Lo explica su padre, Miguel Ángel Gago Pedreira, que relata a ABC que «evidentemente nos importaba que no fuese a la cárcel, pero deberían reconocer su honestidad, y que estaba en posesión de la verdad; porque no lo culpan por mentir, sino por haber declarado».
Su preocupación en este momento, reseña, es «olvidar un poco al cabo, y recuperar al hijo; ya le dije, «neno» (niño), ahora desconecta». Está convencido de que la calamitosa historia de su vástago cambió su curso el pasado día 15, cuando su esposa rompió el cordón de seguridad y entregó una carta de súplica a la Reina Sofía, que visitó la urbe departamental para conmemorar el 150 aniversario de su estatuto como ciudad. «Su Majestad le dijo a mi mujer que no se preocupase, y cumplió; si nosotros hicimos el 15%, ella hizo el 85», indica.
«Se le ve que es muy humana», afirma María de los Ángeles Chao Romero, vendedora de pescado, que exclama un sincero «¡Chapó por la Reina!; yo ya sabía que era dulce, cercana, y que nos iba a ayudar, ¡cuando le di la misiva y me sonrió... me temblaron hasta las piernas!».
Sin embargo, aclara que su lucha no ha culminado, y que peleará para que se aclaren las causas del doble accidente mortal. «Mientras esto no pase, mi hijo no estará bien; y él está vivo, pero hay otras dos madres que no tienen a los suyos», dice.