Aquí todo el mundo deseando que haya cenas de gala y todo el pifostio, pero menudos disgustos generan.
Hay que agradecerle a la Alcaldesa Manuela Carmena su asistencia a la velada, ella nunca falta ni rechaza nada, a pesar de su percance con la bandeja de empanadillas que en Nochebuena la dejó así. Pero por favor, uno no puede hacer lo que quiere con las condecoraciones, ni con parte médico mediante. Orden de El Sol del Perú terciada de derecha a izquierda y placa simpre a la izquierda. Así, no.

Y este es el perfecto ejemplo de que las cosas se pueden hacer bien o uno cree que las hace bien, pero no. La banda está bien terciada, la placa está a la izquierda, pero el acabado no puede ser este. Las bandas hay que acortarlas cuando quedan tan largas para que queden más o menos a la altura de la cadera; si no hay broche que sujete la banda desde el hombro, unos pespuntes nunca están de más para que no se desplace hasta el cuello; si se desea llevar la placa prendida a la banda, hay que agarrarla bien al vestido, no dejarla suelta, porque debido al peso cae; y las placas sobre o bajo el pecho o la altura de la cintura, pero por el vientre no.

Es posible que la Primera Dama entienda que la tela y bordados de su vestido son demasiado delicados para clavar alfileres, prendedores, pasadores o coser con hilo y aguja, pero así no se pueden llevar las condecoraciones. O sea esto es comparable al momento que nos tocó vivir con Cristina Garmendia, que encima se puso la placa donde quiso.

Menos mal que aprendió o alguien le asesoró y rectificó, cortando la banda y colocando la placa en un lugar correcto.
