Mmm, si la legislación es parecida a la española, puede serlo.
El
statement victimista de Alberto fue de traca. Reconocía ser el padre biológico, pero alegando que jamás había tenido nada que ver con la educación, infancia ni manutención de Delphine, porque creía que era lo mejor. Vino a decir que ese era el pacto y que de la niña se hizo cargo su padre legal, el señor Boel. Que él no se iba a meter en eso, que no era nadie para ocupar el lugar del padre que la crió. Bueno... Hasta que ella reclamó a su padre biológico podría tener sentido semejantes excusas.
Aunque eso no sería del todo así, de ser cierto que Alberto siguió frecuentando a la madre de su hija hasta la década de los 80.

Finalmente, los abogados de Alberto (ahora sí haciendo las cosas bien), comunicaron que tenía intención de dejar todo establecido para incluir a Delphine en su testamento y así heredar la parte que le corresponda. Algo que ahora, supongo, ya no podría evitar nadie, pero no está mal reconocerlo.