Es un desbarajuste tremendo. Solo los herederos deberían vivir a costa del Rey, nadie más.
Igualmente, lo de Andresito con más cara que espalda, venía incluido en el contrato que firmó en 2004. La finca que ocupó en Windsor cuenta con seis casitas, una para el jardinero y otras son alojamientos para el personal de seguridad. Contractualmente, tenía derecho a subarrendar
tres propiedades.
¿Cuál es el problema? Pues que no parece ético que ganase dinero a costa de esas propiedades cuando ya era un paria para la familia y para la sociedad británica. ¿Y si destinó el dinero a su defensa en el caso Guiffre?

El Crown Estate no deja de ser un organismo independiente que financia a la Corona y que destina el dinero sobrante al contribuyente. Es decir, libra al contribuyente de costear parte de los gastos de la Corona y además reembolsa el dinero sobrante a la Hacienda Pública. Que venga un tipo como Andrés a sacar rédito de esos bienes… no es de recibo.
Lo único que está salvando a Andrés es que la investigación confirma que firmó un alquiler a cambio de invertir 7,5 millones de libras en la renovación de la propiedad. Y confirma también que abonó ese dinero, lo que implicó reducir el pago inicial de la prima o fianza a 1 millón de libras, junto con un alquiler simbólico o «peppercorn».
Lo que sí ha incumplido Andrés es la obligación de mantener la propiedad en condiciones óptimas y correr con los gastos de las reparaciones que necesitase a lo largo de los años.
A los británicos les pueden gustar o disgustar estos arreglos, pero si vienen reflejados en un contrato, no hay nada que hacer. El Crown Estate ofrece dos formas de alquilar: gastarse millones en reparar las propiedades a cambio de alquileres simbólicos o no gastarse un duro en reformas, pagando un alquiler anual ajustado al precio de mercado (lo que han elegido los Gales).
Si esto no les gusta a los británicos, es cuestión de exigirle al Crown Estate que ajuste todos sus alquileres al mercado real y que se olvide de esos acuerdos millonarios.
Ahora vamos con las chicas York. No son working royals y viven a costa del dinero que el Rey recibe del Ducado de Lancaster. Esto significa que esas chicas forman parte del coste global que supone mantener la monarquía. El Rey recibe ese dinero para gastarlo como considere, pero caramba, debería tener un límite. Esas chicas trabajan, sus maridos también, uno de ellos parece millonario… Beatriz tiene casa en Oxfordshire y Eugenia reside en Portugal. Que ambas empiecen a vivir a costa de sus bolsillos y de sus posibilidades. Nada de residir en propiedades que están destinadas a los miembros activos de la Familia Real. Lo mismo puede aplicarse a los Príncipes Michael de Kent. Cada mochuelo a su olivo.
Sobre los Gales. La investigación refleja que han firmado un alquiler por 20 años para Forest Lodge. Van a pagar un alquiler anual de 307.200 libras, pero se han librado de abonar la fianza o prima inicial porque deben sufragar reformas en la propiedad. Como propietario, el Crown Estate gastó 400.000 libras en reformar la calefacción, la fontanería, techos, obras de albañilería y la estabilización de las paredes exteriores por motivos de seguridad.