Yo sé que estaré en minoría, jejeje, pero, francamente, creo que a Campmany le ha dado una corriente de aire que le ha dejado las ideas un poquito alborotadas. También puede ser que yo no consiga captar el concepto del que parte Campmany, claro. A mí, como española, lo que me importa es que el Jefe de Estado mantenga una actitud pública ejemplar y, sobre todo, una implicación a prueba de bombas con el devenir social en su país. Por tanto, a mí, como española, lo que me molestó es que se largase por ahí a cazar elefantitos en plena semana casi negra para este país. No me parece procedente, amén de resultar completamente inoportuno.
Que su matrimonio sea más o menos armónico...mientras mantengan sus desacuerdos de puertas para adentro y procuren no escenificar públicamente su escasa conexión afectiva...pues es asuntito de ellos dos, de Juan Carlos y de Sofía. Y no me gusta la postura de Juan Carlos...tiendo a mirar con un sarcasmo casi corrosivo a los hombres septuagenarios que tratan de recuperar un tiempo ya perdido con las rubias llamativas que ni siquiera han alcanzado la cincuentena. Pero tampoco pienso ponerme a romper lanzas por Sofía, desde luego. A fín de cuentas...¿cuál es la tan cacareada humillación que el pundonor de los españoles no debería permitirnos encajar?¿Ha hecho el Rey a Corinna Duquesa de Madrigal de las Altas Torres?¿La ha instalado a todo lujo en La Granja?¿Para complacerla ha empezado a organizar grandes recepciones en el Palacio de Oriente dónde ella pueda deslumbrar a propios y extraños? No, no ha pasado nada de esto. Juan Carlos no es Louis XV, Corinna no es Madame de Pompadour, no hay una mujer en un papel equiparable al de las maîtresses en titre. Y, francamente, me gustaría que Juan Carlos se plantease retirarse -aunque acepto que no sea de manera inmediata...- porque, entre otras cosas, pienso que ahora se ha abierto la veda para marcar de cerca a sus amistades femeninas empezando por Corinna. Si él quiere conservar esa amistad, seguir disfrutando de momentos en compañía de dicha señora, pienso que debe tener claro que va a convertirse en pasto de cotilleos para todos nosotros, algo que quizá no quede muy fino en un Jefe de Estado.
Pero lo dolida y ofendida que se pueda sentir Sofía...para Sofía se queda. Eso es algo que pertenece a la esfera íntima de cada persona. Hasta puede ocurrir que ella esté más que satisfecha de que la presencia de Corinna en la vida de Juan Carlos le conceda el margen suficiente para llevar el ritmo que a ella le plazca por su cuenta, con sus familiares y sus amistades. ¿Quién puede adivinar lo que hay dentro de la cabeza, ya no digamos del corazón, de Sofía? Al fín y al cabo, ella sigue siendo una auténtica princesa por nacimiento a la que el matrimonio convirtió en reina. Ella es la reina, ella es la madre del futuro rey y previsiblemente la abuela de la siguiente reina por derecho propio en la historia de España. Eso puede que la compense ampliamente por haber tenido que sobrellevar con cierta templaza las aventuras amorosas de su borbónico marido.