Lamballe escribió:
¿Que se pudo decir "algo" a Alfonso?¿que surgieron rumores y algún comentario? Pues probablemente sí, pero ninguno de ellos hizo referencia clara ni pudo explicar al rey Alfonso XIII lo que implicaba ser hemofílico.
Alejandro, Leopoldo y Mauricio de Battenberg, los hermanos de Ena, eran en tres jóvenes aparentemente sanos y lozanos en 1905, dos de ellos ya en edad adulta y sin aparentes problemas. Del otro Leopoldo hemofílico, el hijo de Victoria, muerto hacía más de 20 años, probablemente no hablaba ni Perry. Además, las cosas de Leopoldo se hablaban en bajito y en secreto, tanto su enfermedad como su muerte.
Se maquilló todo, se ocultó información y se minimizaron los efectos de la enfermedad simplificando sus características. Realmente se conocía poco y se podía hacer menos. El caso más paradigmático es el zarevich: ¿aviso alguien a la Corte rusa de la enfermedad de Alix? Ojo, que fue en 1894, no hacía tanto ¿ocultaron información a sus parientes rusos, gran potencia y potencial aliada, para ser sinceros con un "don nadie internacional" como Alfonso XIII? No, rotundamente no. ¿Se hizo pública la enfermedad del zarevich ya en entrado el siglo XX? No, rotundamente no. Las cosas no empiezan a saberse hasta el alejamiento de los médicos imperiales por orden de Rasputín en 1908, es entonces cuando las características de la enfermedad y su realidad comienzan a correr por las cortes europeas.
Alfonso no tenía toda la información en la mano, y la que tenía era incompleta y/o sesgada por muchos motivos. Las circunstancias políticas de la época hacían deseable dar caña al rey por dónde fuera para contribuir a echar por tierra la institución que representaba. Esto no es una excepción. Ahora hay que ensalzar la figura de una mujer insustancial que no hizo nada destacable salvo quedar bien en las fotos y ser glamurosa en sus gustos, para lo que no hay nada mejor que llevarla al martirio.
Por alguna parte he escuchado o leído que la infanta Eulalia estaba en Gran Bretaña intentando averiguar la verdad sobre la enfermedad de la familia de ENA.
Pero dada la ignorancia científica sobre la hemofilia, cualquier posibilidad vale. Me refiero a que podrían perfectamente, unos y otros, pensar que ella no estaba enferma, y no transmitía la enfermedad. Supongo que corrieron los riesgos que corrieron porque no vieron riesgo.