Como aún me estoy haciendo con el foro no controlo como se hace lo de citar, así que intentaré contestar en la medida que me acuerdo de vuestros comentarios.
Perlery: Juan Carlos, o Felipe o Sofía son, ante todo personas, y aunque se les quiera convertir en entes asépticos, se supone que tienen sentido crítico, ideología, preferencias. Si fueran “patrimonio de todos” y “reyes de todos los españoles”, no sería aceptable que Felipe demostrara sus preferencias hacia el Atlético de Madrid (ya que solo debería ser de la selección española!) o Sofía no se significaría con sus declaraciones relativas a los homosexuales. Pero mira, aunque aceptáramos que nos representan a todos, personalmente prefiero a alguien que no sea de mi misma ideología y que durante X años vaya a tomar decisiones con las que seguramente no esté de acuerdo, pero teniendo la posibilidad de cambiarlo o de intentarlo, a tener que aguantar a un señor, luego a su hijo, luego a su nieto, luego a su bisnieto…¿en base a qué?
Minnie, para mi la jefatura de Estado es un trabajo, un pedazo trabajo, cuando la ejerce Sarkozy (vaya por delante que no simpatizo con él ni con su partido); la jefatura de Estado de Juan Carlos para mi no tiene ningún valor. No lo considero un “oficio”, sino una prerrogativa.
Lamballe, la monarquía es tu bandera y la de muchos foreros, pero no la de todos. Y por lo tanto, yo no me voy a amedrentar porque este sea vuestro “feudo”. Si para mi son una retahíla de parásitos lo voy a decir, porque yo no descalifico a los monárquicos (o sea o vosotros), ni a la familia X a nivel personal. Mi concepto del trabajo es muy diferente al de presidir consejos de administración (de forma decorativa, claro), asistir a bodorrios, lanzarse por el mundo a “viajes de formación” (como los simpáticos Haakon y Mette-Marit), asistir a cenas de gala, inaugurar una biblioteca, botar un barco, y cosas por el estilo. Yo no falto a nadie, de ahí que me extrañe que alguien se sienta ofendido; en todo caso rechazo una institución.
E Ibn Dhon, no se trata sólo de un tema económico, que también. El debate empezó por ahí, pero debería ir mucho más allá. Pero bueno, centrándonos en lo económico, no se trata de lo que a mi me cuesta, se trata de lo que le cuesta al Estado. Y sobre todo, de la opacidad de esas cuentas.