Es de ayer, no sé si alguien lo ha posteado ya:
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Enrique de Inglaterra: el príncipe díscolo y bonachón20 minutos 06.02.2012 - 10.56h
Siempre ha sido un segundón, aunque en realidad el príncipe Guillermo es el tercero en la sucesión al trono de Inglaterra. Por su cercanía a la Corona, se espera de él un comportamiento ejemplar y una vida discreta, pero estos dos atributos no son precisamente el estandarte de la rancia –por antigua– familia Windsor.
El príncipe Henry Charles Albert David de Gales ha causado casi tantos disgustos a la familia real británica como lo hiciera su madre, Lady Di, en vida. Pecoso y pelirrojo, ya desde pequeñito, en las escaleras del palacio de Marivent durante una visita de su familia a España, miraba a la cámara con los ojos pillos de un diablillo.
Debajo de ese díscolo solo hay un adolescente que quiere pasarlo bien A falta de madre, su abuela, la reina Isabel II, ha estado muy pendiente de su tutela. Quizá a causa de ello, Enrique de Gales comparte con la severa soberana cierta complicidad que, en ocasiones, transgrede lo políticamente correcto. Así ocurrió la semana pasada. Sintiéndose relajado ante las cámaras (algo que no parece resultarle difícil), se refirió a sus abuelos con admiración, resaltando las responsabilidades que siguen teniendo a su edad, pero en su afán por dejarlos en buen lugar, habló con excesiva confianza. De su abuelo dijo que "parecía estar en su propio mundo, como yendo siempre a su bola". De su abuela, que hacía cosas que no debería seguir haciendo "a su edad".
Ya en otra ocasión, su hermano y él provocaron la ira de la monarca cuando cambiaron el mensaje de su contestador por otro que decía: "Soy Liz. Disculpe, pero en estos momentos no estoy en el trono. Para comunicarse con Felipe, pulse uno. Para Carlos, pulse dos. Para los corgis [los perros de la reina], pulse tres".
Despropósitos
Esa travesura, no obstante, no fue nada comparado con el revuelo que causaron sus declaraciones racistas (le dijo a un cómico negro que no hablaba como un negro; llamó a otro soldado "paki" –una alusión despectiva a los paquistaníes–), sus fotos comprometidas en juergas nocturnas, sus derroches en bebidas alcohólicas en plena campaña de austeridad monárquica, su consumo de cannabis, su escupitajo a un rival tras un partido de polo, su agresividad hacia los fotógrafos y, sobre todo, su ocurrencia de disfrazarse de oficial nazi. Así es Harry, un cúmulo de despropósitos.
Sin embargo, debajo de ese hijo y nieto díscolo que hace las delicias de la prensa amarilla,
solo hay un adolescente que quiere pasarlo bien, agradar a sus amigos y bromear para hacerse el simpático –sin mucho tiento–. Si es un bocazas, es solo por la confianza que regala.
Si gasta demasiado, es solo por generosidad hacia los demás. Trastadas aparte, el príncipe Enrique ha demostrado tener un corazón comprometido con los débiles y los más desfavorecidos –algo que aprendió de su madre– y es un auténtico patriota dispuesto a dar la vida por su país: a pesar de ser objetivo de grupos terroristas, ha ejercido como un soldado más en varios conflictos bélicos. En definitiva, un desastrado corazón de oro.
Soltero disponible
Durante mucho tiempo, la sudafricana Chelsy Davy fue firme candidata a llevar al altar al príncipe Enrique. Pero la relación acabó en 2010, tras cinco años de noviazgo intermitente. Después le relacionaron con una
modelo de ropa interior, Florence Brudenell-Bruce, que resultó ser una prima lejana. En la actualidad está "100% soltero", como él mismo anunció. Basándose en ello, Channel 4 emitirá próximamente un programa sobre dos amigas norteamericanas que viajan a Londres con el propósito de conquistarle. El título del programa será Prince Harry Hunters (Cazadoras del príncipe Harry)."
Pues les deseo suerte a las chicas americanas, porque lo que es envidia, no me dan ninguna! A mi no me parece que Enrique sea ninguna perita en dulce!