Isabel, no comparto tu percepción acerca de que en el matrimonio entre Juan Carlos y Sofía solo primara un arreglo que convenía a ambas Casas Reales (concertado) y que ellos se dejaran mangonear sin más. Puede que al principio fueran solamente unos novios ilusionados y felices (en su boda, no parece una pareja a la que han atado de piés y manos como cordero listo para el horno) y que el amor llegara después durante la convivencia. Me da igual, pero que se querían, para mi no hay dudas, al menos hasta los años 70.
Una repasa los archivos fotográficos de la vida de los Reyes desde su boda, y precisamente lo que sientes es tristeza por ver cómo ha ido evolucionando esa relación y cuán obvios eran y son con su expresión corporal. Y no pasa solo con ellos, también con Alberto y Paola de Bélgica durante sus 10 años de desencuentros o con Carlos Gustavo y Silvia de Suecia durante la década de los 90 dónde había amenaza de divorcio. Para bien o para mal, son muy malos actores y disimulan fatal.
Creo que cuando se habla de Doña Sofía como mujer excepcional es precisamente teniendo en cuenta todo esto. Ha intentado cumplir con su deber, sin armar escándalos (aunque casi nos la comemos cuando se publicó el segundo libro de Pilar Urbano), intentando mostrar en apariencia una familia feliz, siendo conciliadora y fundamentalmente leal a la institución. Si como dices, en algún momento ha vivido situaciones exasperantes que le han llevado a querer dejarlo todo y marcharse, solo puedo tener un gesto de compasión y admiración hacia ella, por a pesar de todo seguir adelante.
Y comparto contigo, al igual que una mayoría de ciudadanos (monárquicos o repúblicanos) que comparados a los últimos años de reinado de Juan Carlos, Felipe y Letizia han supuesto un soplo de aire fresco. Cuando decían que al Rey Juan Carlos se le debía la transición y el desmantelamiento del 23-F, quién sabe si dentro de unos años el Rey Felipe no quedará como el salvador de una Monarquía que se iba a pique y la personificación de una esperanza para un país que estaba y todavía está hecho un zorros. Mi abuela diría "qué largo me lo fiáis", pero sinceramente yo veía a la gente y a los medios en general muy pesimistas respecto a lo que ocurriría después del reinado de Juan Carlos, entre los que no me incluyo, y hablo de tiempos anteriores a la crisis y los escándalos de los últimos años. Vaya, que nadie daba un duro por Felipe y ahora en cambio las tornas han cambiado, la mayoría lo ve mejor que su padre (incluso Goytisolo

). Todo, lo bueno y lo malo sucede por algo, pero lo importante es sacar provecho de ello y tomarlo como una enseñanza.
