Visita de Estado a Baréin: cena de Estado ofrecida por el Rey en Manama, febrero de 1979Las barreras del protocolo islámico se derrumbaron tan pronto como el Concorde en el que viajó la comitiva británica aterrizó en Kuwait, un pequeño país cuya producción diaria de barriles de petróleo en 1979, había proporcionado a sus ciudadanos la renta per cápita anual más alta del mundo: 12 500 dólares. El jeque Yáber III Al-Áhmad Al-Yáber Al-Sabah, el Emir, se situó en la pista para ofrecer por primera vez una salva de 21 cañonazos y una guardia de honor a una mujer.
Durante la visita, la Reina se alojó a bordo del yate real Brittania. Visitó palacios y conoció el arte popular, además de ver muchos de los proyectos planificados o construidos con ayuda británica en una zona en la que las exportaciones superaron los 4.000 millones de dólares en 1978.
Diseño de Hardy AmiesLa mayoría de trajes de noche diseñados para la gira se inspiraron en los caftanes árabes y fueron confeccionados en telas vaporosas y frescas. Uno de los
modelos que se conservan es este vestido de gasa de seda color coral con bordados de hilo dorado. La prenda consta de dos capas, y la capa exterior presenta mangas de murciélago.
Hardy Amies recogió todos los detalles sobre sus diseños y los imprimió en un pequeño folleto de bolsillo llamado “El Libro Azul”, conocido extraoficialmente como “La Biblia”. En él se enumeraba hasta el último detalle, incluida la ropa y los complementos que se debían llevar en cada evento. Una “T” mayúscula junto al nombre de la Reina indicaba, por ejemplo, que esta llevaría una tiara.
Cena de devolución en el BritanniaAntes de la partida de la Reina y su Duque, se reunió una montaña de equipaje que, a diferencia del de las estrellas de cine, no era ni elegante ni inmaculado, sino más bien un abigarrado surtido de baúles, maletas, fundas con cremallera y sombrereras. El único rasgo distintivo era que todos llevaban la inscripción “The Queen” en un lateral. El peso debía de ser inmenso, pero nunca se pesaba. La ropa se empaquetaba muy bien, utilizando papel de seda para que no se arrugase, y se enviaba con antelación para que estuviera lista a su llegada. Las giras eran agotadoras para las doncellas y la asistente personal, quienes estaban permanentemente empaquetando, desempaquetando y planchando.
