Boda de la Princesa Isabel con el Príncipe Felipe de Grecia, noviembre de 1947La Princesa Isabel tuvo mucho que decir sobre su vestido de novia. Varios diseñadores fueron seleccionados para presentar bocetos para la boda, prevista para el 20 de noviembre de 1947. En agosto de ese año, Norman Hartnell descubrió que su diseño había logrado imponerse al resto. Esto implicaba que disponía de poco más de tres meses para completar el vestido.
Era una época de escasez, el racionamiento seguía vigente (no se levantó hasta 1949). Para garantizar un vestido verdaderamente magnífico, el Gobierno concedió a la princesa 200 cupones de ropa adicionales. Para que nos hagamos una idea, en aquella época, un vestido de lana de manga larga para mujer requería 11 cupones. Hartnell encargó el satén de seda que necesitaba para confeccionar el vestido a la empresa escocesa Winterthur, pero la susceptibilidad entre la población hizo que inmediatamente se plantearan preguntas al Primer Ministro sobre la procedencia de los gusanos utilizados para fabricar la seda. Se temió, por ejemplo, que la nacionalidad de los gusanos pudiera ser de procedencia antipatriótica, como Italia o Japón, pero Hartnell pudo disipar los temores asegurando que la tela estaba confeccionada con “gusanos chinos, de la China nacionalista”, mientras que la seda para la cola procedía de gusanos de seda de Kentish. La seda para los apliques se produjo en el Castillo de Lullingstone, en Kent, a petición de la Reina Isabel, y fue tejida por Warner & Sons.
Diseño de Norman HartnellLos bordados eran una de las señas de identidad en los diseños de Hartnell, y conseguir las perlas necesarias para el vestido de novia supuso un quebradero de cabeza para el
modisto. El gerente de Hartnell, el Capitán Mitchision, fue enviado a Estados Unidos a por ellas y, cuando le preguntaron a su regreso si tenía algo que declarar, susurró que tenía “diez mil perlas para el vestido de novia de la Princesa Isabel”. Las perlas fueron retenidas en la aduana hasta que se pagaron las tasas.
Hartnell, junto a su jefa de bordados, trazó a lápiz el intrincado patrón del bordado sobre 13,7 metros de papel de calco. Observó que “donde había espacio o una debilidad del diseño, dibujaba más trigo, más hojas, más flores de naranjo, siringa o jazmín”. Trescientas cincuenta mujeres trabajaron en el vestido durante siete semanas para tenerlo listo a tiempo. Se entregó en palacio justo la víspera de la boda.
Vestido de novia de la Princesa Isabel: satén duquesa, perlas de rocalla, hilo de plata, cuentas de cristal, tul de seda - Norman HartnellEl vestido se describió en un comunicado oficial del siguiente
modo:
“Un vestido princesa de satén duquesa marfil, de corte clásico, con corpiño ajustado, mangas largas ceñidas y falda de gran caída. El amplio escote en forma de corazón está delicadamente bordado con perlas y cristales en un diseño floral. Desde la cintura, marcada por un ceñidor de perlas y flores de estrella bordadas, la falda arremolinada está bordada a mano en un diseño inspirado en los cuadros de Botticelli. Representa guirnaldas de rosas blancas de York realizadas con perlas en relieve y entrelazadas con espigas minuciosamente bordadas con cristales y perlas en forma de avena. Alternando entre las guirnaldas de rosas y trigo, y formando un borde final alrededor de todo el dobladillo de la falda, hay bandas de flores de azahar y flores de estrella aplicadas con tul transparente bordeado de perlas de siembra y cristales.
Una cola completa de 4,5 metros de largo, de tul de seda transparente color marfil, sujeta a los hombros, está ribeteada con flores de satén graduadas, formando finalmente un borde profundo al final de la cola en forma de abanico. En la cola se utiliza un tipo de bordado inverso al del vestido de novia, con aplicaciones de satén en forma de estrella, rosas y trigo, con incrustaciones de perlas y cristales. Un voluminoso velo de novia de tul blanco crujiente es sostenido por una tiara de diamantes”.
La Princesa calzaba unos zapatos abiertos con plataforma, confeccionadas por Edward Rayne según el diseño de Hartnell y forrados con la misma seda que el vestido. Los tacones eran más altos de lo habitual y las hebillas plateadas estaban adornadas con pequeñas perlas de rocalla.

Hartnell también diseñó y confeccionó los vestidos de las ocho damas de honor. Tras la boda, el vestido se expuso en el Palacio de St. James, en Londres, y posteriormente realizó una gira por todo el Reino Unido.
Los novios partieron de luna de miel hacia Broadlands a primera hora de la tarde en un gélido landó descapotable que les llevaría a la estación Victoria entre la multitud. La Princesa Isabel llevaba un vestido y un abrigo de crepé azul empolvado, también de Hartnell, rematado con una boina azul de plumas de Thaarup.
Cola de tul de seda de casi cuatro metros de largo, bordada con perlas, cristales y satén duquesa con apliques