"Otra sesión fotográfica fue especialmente memorable, una en la que se captó a la Reina de una forma que me dejó boquiabierta. Allá por 2007, la Casa Real encargó unas fotografías para celebrar la visita de Estado de la Reina a Estados Unidos y querían que esto coincidiera con la celebración del 400.º aniversario de la fundación de Jamestown, en Virginia. Annie Leibovitz se convirtió en la primera fotógrafa estadounidense en tomar un retrato oficial de la Reina… cuatro retratos, de hecho.
Se le pidió a Annie que tomara cuatro imágenes diferentes de la Reina. En la primera, ella llevaría un vestido de noche con una estola envuelta alrededor de los hombros, sentada y mirando por una ventana abierta. Para la segunda, también llevaría un vestido de noche, pero con una tiara y la túnica de la Orden de la Jarretera, de nuevo sentada. En la tercera fotografía, aparecería de pie con un vestido de noche y una estola colgada del brazo. La cuarta debía mostrar a la Reina con su capa de barco, que se hizo famosa en el retrato de Su Majestad, de una simplicidad impactante, realizado por Cecil Beaton en 1968.
Para esta sesión fotográfica, Annie tuvo un poco más de libertad de lo habitual para dar rienda suelta a su creatividad, y yo disfruté mucho trabajando con ella. Pude echar una mano asegurándome de que la túnica quedara bien colocada cuando Su Majestad se la pusiera, de
modo que se viera parte del forro de seda blanca.
Cuando Annie estaba tomando la fotografía de Su Majestad con la estola puesta, la pose de Su Majestad se asemejaba a una de las de la Reina Madre, con la piel drapeada sobre un hombro. No quedaba del todo bien. En su lugar, sugerí que, en la imagen, la Reina la llevara sobre el brazo, como si estuviera lista para salir pero aún no necesitara ponérsela. Annie estuvo de acuerdo, y esa se convirtió en la toma definitiva. Annie se alegró mucho de que le diera consejos, pero ahí se limitaba mi papel: sabía que Annie era una fotógrafa profesional con mucha experiencia. Tenía su propia visión, que plasmó en las fotos que realizó. El resultado fue increíble.
Una de las ventajas de trabajar en el mismo puesto durante tanto tiempo es que te permite corregir cosas que en el pasado no salieron exactamente como se había planeado. A menudo me acuerdo de esto cuando pienso en aquella sesión fotográfica. Annie había viajado con su hija, a quien le presentarían a la Reina antes de la sesión de retratos. Ese día, Su Majestad tenía previsto reunirse únicamente con la hija de Annie y esperaba que solo estuvieran presentes unas pocas personas. Cuando llegó la Reina, se encontró con casi quince personas en la sala, alineadas en fila india, y con numerosos miembros de la prensa. Un malentendido hizo que se grabaran y emitieran imágenes en las que parecía que la Reina «salía furiosa» de la sesión fotográfica. Esa no era una descripción fiel de lo que ocurrió. Su Majestad no «salía furiosa» a ningún sitio: se dirigía a la sesión tal y como estaba previsto y no tenía tiempo para reunirse con tanta gente. Siempre me he sentido muy mal por Annie por cómo se informó posteriormente sobre esto, ya que realmente no se merecía que se la tergiversara de esa manera.
Casi nueve años después, la Reina y yo mantuvimos una conversación sobre cómo podríamos arreglar las cosas. Se acercaba el nonagésimo cumpleaños de Su Majestad, y le sugerí que volviéramos a invitar a Annie para que hiciera las fotografías oficiales. La Reina se mostró más que encantada y totalmente de acuerdo en que sería lo correcto para reparar el malentendido anterior, y aceptó.
Su Majestad y yo barajamos diferentes ideas para las fotografías. Sugerí que Annie mantuviera la sencillez y que la sesión fuera informal, centrada en la Reina y su familia. Propuse cuatro fotografías que se tomarían en el Castillo de Windsor: la Reina con Su Alteza Real el duque de Edimburgo; la Reina con todos sus bisnietos; la Reina con sus corgis; y una de la Reina con su hija, la princesa real. Me parecía que no se había fotografiado lo suficiente a la Reina con su hija y, como yo también tengo una hija, pensé que sería una foto especial para que la compartieran como madre e hija. La Reina se mostró totalmente de acuerdo".