Numen escribió:
Hola a todos!!!!
Os pongo el enlace a un genial artículo del siempre acertado y erudito Amadeo Martín Rey y Cabieses a propósito de esto.
http://www.monarquiaconfidencial.com/pg ... bjeto=2258Es muy interesante

En todo caso, yo no estoy de acuerdo con la conclusión. Pienso que la monarquía es tradición, pero una tradición que debe saber incardinarse perfectamente en cada época histórica. Los matrimonios de Estado partían de una serie de premisas que hoy carecen de validez; que un príncipe español se casase con una princesa belga, por ejemplo, ya no serviría para hacer converger territorios hereditarios ni para sellar una alianza, no pondría fín a ninguna guerra ni serviría de broche de oro a un tratado de paz. Los matrimonios dinásticos necesitan el aditivo de que los contrayentes se sientan inclinados a contraer ese vínculo. Actualmente, la opinión pública no encajaría con gusto que un príncipe se viese coaccionado para casarse con una princesa y que su actuación pública sirviese de cover up a vidas privadas que tiran cada una para un lado.
Eso no quiere decir que a mí me parezcan la panacea las bodas de príncipes/princesas con commoners, palabra que a mí me gusta mucho más que "plebeyos", jajaja. Sinceramente, una princesa que se casa con un príncipe parte con la ventaja de que se la haya educado inmersa en una profunda conciencia de casta, de pertenecer a un linaje, de ser representante de un legado de sangre centenario, de tener que estar a la altura de las expectativas. Ya sabe de qué va el cuento de vivir en palacios rodeada de un amplio staff cortesano, lo que significa carecer de privacidad por mucho que se te concedan algunos espacios para la intimidad, que son dos cosas diferentes. Una chica corriente, como yo, que se casa con un príncipe, tiene que darse la vuelta a sí misma igualito que se le da la vuelta a un calcetín; debe ser extraordinariamente flexible y a la vez extraordinariamente resistente para sobrellevar con elegancia el cambio. Pero ha habido mujeres que lo han conseguido, a lo largo de la historia. Y esas mujeres suelen ser muy interesantes.
Así que, en realidad, creo que veremos lo que sucede con el paso del tiempo, cuando la nueva hornada demuestre si había mujeres de esa pasta especial o no las había. Las que sepan afrontar con estilo el tránsito de jóvenes princesas a reinas maduras y responsables, seguramente merezcan que nos quitemos el sombrero ante ellas.
