LA REDENCIÓN FAMILIAR DEL YERNO IMPUTADO
Lunes 24 de diciembre, Nochebuena. Se cumple un año desde que don Juan Carlos (74 años) pronunciara su discurso más célebre como rey. «La Justicia es igual para todos», afirmó solemne y regio. Como debe ser.
Ese día los reyes cenaron solos junto a la infanta Elena y los príncipes. Un páramo de soledad para la reina, privada de su adorada hija Cristina y sus nietos. Zarzuela quedó reducida al frío escenario de la tragedia Borbón y Grecia. Cinco días después, su yerno Iñaki Urdangarin era imputado por su participación en el caso Nóos y comenzaba su via crucis: el apartamiento de los duques de la familia, una maratoniana declaración en los juzgados de Palma y la imposición de una fianza de cuatro millones. Pero este calvario judicial no ha privado al duque de la redención familiar. Un año después, puede decirse que el yerno pródigo ha vuelto a palacio por Navidad. El próximo lunes por la noche, si no se produce un cambio de planes de última hora, la familia real -o mejor dicho, la familia del rey- al completo volverá a reunirse para cenar en Zarzuela. No estarán solos. Tal y como ha podido saber LOC, también asistirán las infantas Pilar y Margarita y sus hijos. LOC ha tratado de confirmar la presencia de los duques de Palma en la cena de Nochebuena pero al tratarse de un acto privado, Casa Real no facilita información alguna. Al cierre de esta edición, todo parece indicar el Urdangarin degustará turrón -del blando- con el rey.
La última vez que se celebró semejante cónclave fue en 2009. Como es tradición, primero escucharán el discurso televisado del monarca. ¿Adónde mirará Urdangarin? Después, pasarán al comedor en donde disfrutarán de un bufé frío. Los comensales se distribuirán a su libre albedrío en la mesa, por lo que, si así lo desean, don Juan y el príncipe Felipe podrán evitar departir con el duque caído. Una amigo sentencia: «Mejor que haya más gente. Así se diluirá un poco la tensión porque el rey y el príncipe no están bien con el duque de Palma. Pero no les queda más remedio. Ahora les toca jugar a la familia feliz». Una amiga cercana a la primera familia refuta la afirmación: «El rey ha consentido en que los Urdangarin pasen la Nochebuena en Zarzuela única y exclusivamente por sus nietos». Al parecer, los niños, especialmente Juan, de 14 años, lo están pasando mal. «Les costaría comprender que les excluyesen de una noche tan especial. Ellos no tienen la culpa de nada». La misma fuente aduce otra razón, además de la familiar, para que el rey haya accedido a acoger de nuevo bajo su ala al yerno pródigo. «La imagen de desunión familiar no beneficia a la Corona, pese a estar totalmente justificada». Otra cosa muy diferente es la agenda de la familia. «Institucionalmente no se cuenta con los duques de Palma y así seguirá siendo». Éste es el motivo por el que a principios de verano, Casa Real decidió cambiar de estrategia de cara a los contribuyentes. Era necesario escenificar que la familia real era uña y carne azul. Una reunificación cuya máxima expresión quedó patente el pasado 26 de noviembre cuando la familia al completo acudió a visitar al monarca en el hospital. Pese a los rumores, el rey no vio en ningún momento al duque imputado. Se quedó en la salita junto al resto de la familia, incluida la reina. Aquel día solo estuvo junto al monarca el príncipe. Más tarde, hizo lo propio la infanta Elena. Un allegado a los Borbón cree que «el rey no puede perdonar a Iñaki el perjuicio que ha causado a la Corona pero no le queda más remedio que hacer este paripé». Hasta la fecha era bien sabido que el deseo del monarca era que su hija se divorciara. «Pero no ha habido forma. Tiene el apoyo de su madre». Doña Sofía ha sido la principal promotora de la rehabilitación ducal, lo que constituye un triunfo de la reina en este annus horribilisimus. Ella misma se encargará de preparar la habitación que compartirán sus nietos y los cuartos de solteras de sus hijas. Al día siguiente, se repetirá la pantomima sin algunos miembros de la familia que tendrán que pasar la comida de Navidad en otra casa. Los príncipes celebrarán con la familia de doña Letizia y quizás, como otros años, los duques de Palma viajen a Vitoria para visitar a la familia Urdangarin. Doña Elena, por su parte, comerá con su padre y después partirá a Baqueira Beret, en donde pasará unos días antes de retirarse al campo.
Mientras, se busca una solución intermedia para los duques de Palma. Aunque se haya desmentido, es cierto que se barajó la posibilidad de que doña Cristina renunciara a ser infanta. «En seguida se descartó porque se trata de un proceso complicado que necesita ser refrendado por las Cortes», dice la fuente a LOC.
Pero la unión familiar no es más que uno de los primeros pasos en la rehabilitación del duque. También se busca la conquista de la opinión pública y desde su sorprendente vuelta de Washington, la familia se traslada en un golf verde que el excelentísimo señor adquirió antes de conocer a la infanta. La finalidad es evidente: Casa Real quiere que Urdangarin tenga una imagen más humilde de cara al juicio al que se enfrentará. El acercamiento personal al rey fortalece su posición frente al juez. Un hecho que parece refutado por el cambio de la Fiscalía desde que Zarzuela iniciara la redención. Se esperaba que la sanción impuesta a Urdangarin y su socio ascendería a 12 millones; sin embargo, esta cifra ha quedado reducida a cuatro.
C. FONT / E. LANDALUCE
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