¡Ah, Castelar, me has dejado los pelos para colgar albornoces!¡Gracias por el capote!
Vamos a ver si por decirlo más veces queda más claro:
1- LETIZIA NO ES CULPABLE DE NADA. EN
ELLA SOLUCIÓN NO PROBLEMA
EL PROBLEMA SON OTROSPero cuando uno tiene un halcón, se le pide que vuele y no doy palmas con las orejas porque de saltitos en el suelo cuando, por derecho, está destinado a gobernar el cielo.
2- EL PAPEL DEL PRÍNCIPE.
Él no es un problema ¡¡¡¡nooooo!!! ¡¡¡¡NO ES CULPABLE TAMPOCO DE NADA!!!.
Pero ha de hacer mucho más en una situación dramática como lo que se está viviendo. No con la relación con su padre y el mando en plaza en Zarzuela ¡¡eso da igual!! ¡¡no importa quién salga en los billetes o firme los Decretos Ley!!
PERO TENGO EL DEBER DE EXIGIR AL PRÍNCIPE QUE HAGA MUCHO MÁS POR DEVOLVER LA MONARQUÍA AL PUEBLO. Y eso no tiene nada que ver con conspiración, lealtad a su padre o problemas legales.
No se puede hacer gestos buenos desde el anonimato, no se puede ir sólo a inauguraciones solemnes, congresos, tomas de posesión y juntas de fundación. No.
¡¡¡A LA CALLE, ALTEZA!!! En algún acto popular, paseando por España, fuera de cordones de seguridad. En colegios, en centros sociales ¡¡y por qué no mediando activamente entre pueblo y poderosos!!¡¡por qué no hubiera podido tocar teclas entre el asilo de Málaga y la compañía energética!!
Habla en un acto, en un nombramiento, en un congreso. ¿Y una entrevista para medios audiovisuales?¿un artículo de su puño y letra en ABC?¿tres o mil documentales que muestren el día a día de los herederos?
No se puede, REQUETEINSISTO, confiar en la popularidad del Heredero SOLO EN EL HECHO DE QUE NO ESTÁ SALPICADO DE ESCÁNDALOS. En el planteamiento está la solución si quieres sentenciar la Monarquía: salpica al Heredero y hundirás totalmente el barco.
No le culpo EN ABSOLUTO, MUCHO MENOS A ELLA de la situación y de la barrena, pero puedo perfectamente culparles el día de mañana de no haber hecho todo lo que estaba en su mano para salvar la Monarquía. Si tal cosa, no lo quieran los dioses, llega a ocurrir, no aceptaré excusas disfrazadas de fidelidad.
La primera fidelidad de un príncipe heredero es el bienestar de su pueblo y las leyes que lo rigen, la segunda la fidelidad a la Monarquía, institución NO PERSONAL, la tercera la fidelidad al Rey y, por último a la familia, al padre.
Si se excusa en la fidelidad al padre por encima de las dos primeras estará faltando a su primer deber y estaré en posición de exigírselo cuando crea conveniente. Es muy cómodo escudarse en algo tan honorable como la fidelidad para no hacer todo lo que se puede ¡pero cuidado!¡lo que hoy es fidelidad mañana será cobardía!
Si el Rey, por las circunstancias que fuera, no puede y no deja sitio, haciendo peligrar todo el edificio institucional ¡LE APARTAS!