Visita a la Universidad Real de Malta, noviembre de 1967Cuando palacio organizaba una gira o visita de Estado y tenía a bien informar a las casas de
moda, estas podían empezar a diseñar atuendos de forma adecuada, aunque también se incluían diseños más genéricos. Crear un diseño de alta costura es un proceso elaborado y largo, que requiere una cuidadosa planificación y numerosas pruebas. El resultado es una prenda hecha a medida, construida con esmero para ocultar cualquier defecto físico.

Las casas de alta costura que trabajaban con la Reina durante un largo periodo de tiempo tenían una
vendeuse que supervisaba todo el proceso, incluida la selección de los tejidos. El equipo interno de diseño se ponía en marcha para crear diseños que la
vendeuse de la Reina y el
modisto estudiaban y afinaban. Un diseñador que trabajó para Hardy Amies comenta:
“En aquella época llamábamos a un ilustrador para que hiciera dibujos pulidos a partir de nuestros bocetos. Entonces la vendeuse llamaba para pedir una cita con la Reina. A continuación, el modisto y la vendeuse acudían a palacio con los diseños para que Su Majestad hiciera una selección. La Reina repasaba los bocetos muy detenidamente y a veces pedía más información. Luego repetía el proceso indicando los diseños que había seleccionado. Era muy rápida y decidida”.
Vestido entallado de corte princesa y abrigo a juego con mangas tres cuartos - Norman HartnellSi el
modisto recibía encargos regularmente, aprovechaba la misma cita para ajustarle a la Reina prendas en diversas fases de confección. Las pruebas de cada conjunto podían durar entre 15 y 30 minutos.
Una vez seleccionados los diseños, se podía empezar a trabajar. Las casas de alta costura disponían de un maniquí para las prendas de la Reina. En Hardy Amies lo llamaban “el maniquí de la Reina” y lo fueron ajustando a lo largo de los años. La Reina tenía en el atelier a su propia
modista, la Srta. Lillian, y su propio sastre, el Sr. Michael. Ambos cortaban los toiles, las glasillas de algodón donde se marca la forma y el corte y se hacen anotaciones básicas para la realización de la pieza definitiva. Se trata de una práctica prudente, ya que si la tela es cara, como suele serlo en la alta costura, no se pueden correr riesgos con el tejido escogido para el atuendo.
Baile de gala en el palacio de La Valeta, MaltaEn la segunda prueba, la prenda ya se había confeccionado en el tejido escogido y se afinaba para un ajuste perfecto. Era entonces cuando la
vendeuse se ponía en contacto con el sombrerero, indicándole el diseño y el tejido elegidos, para que también asistiera a la segunda prueba con una selección de sombreros para su consideración. En la tercera y última prueba, el vestido no debía requerir ningún ajuste, salvo el dobladillo. La Reina podía probarse el diseño terminado con su elección de zapatos, bolso y sombrero para asegurarse de que todo funcionaba.
“Las pruebas eran siempre muy fáciles” comentó una vendeuse, “era maravilloso tratar con ella y tenía una paciencia increíble. Siempre nos lo preparaba todo a la perfección: era un placer y un honor atenderla. Estar de pie, mientas te están ajustando, tocando y prendiendo alfileres es un proceso muy desgastante”.
Vestido azul turquesa con adornos de cuentas azules y lunares de lentejuelas - Norman Hartnell