Clara escribió:
La serie de Pride & Perjudice es colosal. Firth es otro Mr. Darcy espectacular, los diálogos dejan sin aliento. Esas producciones logran transportarte a una época que no hemos vivido. Eso ya es muchísimo, sobre todo para la chavalería.
Lo bueno que tuvo la película y que enganchó a la generación millennial entre la que me incluyo fue que se despegase totalmente de la serie. No tiene nada que ver. A algunos aquella serie les puede resultar ñoña tras ver la película. Yo insisto en que nuestra generación era un poco alérgica al pasteleo, a la ranciedad de ciertos personajes femeninos y pedía la frescura y belleza de la película de Wrigth. Medio instituto se fue a verla al cine. Las generaciones mayores se la recomendaban a las jóvenes y encima te la ponían en las clases de inglés para gozo de todo el mundo. Estábamos tan zumbadas que nos aprendimos algunos diálogos de memoria en castellano e inglés.
Llevamos muchos años con producciones de cine y tv pobres, poco logradas. Tantos que lo último bueno que he visto se cuenta con los dedos de la mano. El Gatopardo fue una grata sorpresa, la Edad Dorada también lo está siendo, pero en todas sigue faltando alguna cosilla. ¿Dónde quedaron los años en los que tenías Isabel en TVE, Downton Abbey en ITV, Juego de Tronos en la HBO y Harry Potter en el cine? ¿Dónde? Era un no parar de buenas películas y series, por no hablar de la triología de El Señor de los Anillos.

Pero Austen te lleva a su propio universo literario, no a aquella época. Austen se mueve en un mundo íntimo y femenino, a las preocupaciones de la aristocracia rural, pero hay elementos fundamentales de la Inglaterra del cambio de siglo totalmente ausentes. No hay Revolución Industrial por ningún sitio, no hay personajes de clase trabajadora, las colonias o las guerras napoleónicas tan solo son un telón de fondo lejano. Uno puede sentir la fuerza evocadora de ese tiempo, pero no es un fresco histórico. No aprendes la historia británica solo con ella.
Está claro que somos de generaciones distintas. Cuando salí del cine recuerdo que definí la película como una simplificación de Austen para adolescentes contemporáneos. Allí no estaba explicado el conflicto social que impedía que Darcy estuviera muy por encima de Lizzy, tuvieron que rebajarla a ella mucho para que se entendiera...Ay, aquellos cerdos a la carrera... Lo que me molestaba más era que lo presentaran como una adaptación de la novela. Porque, claro, yo primero leí la novela, luego vi la serie y luego la película. En ese orden, la película pierde seguro.
En cuanto a la serie ñoña o pastelosa, yo diría que no. Precisamente la escena más celebre, que no está en el libro, es la de Darcy con la camisa mojada tras un chapuzón en una charca, en Pemberley. Eso lo convirtió en sex symbol y lo lanzó al estrellato.