Monólogo de Alsina: “Vuelva, pero no enrede”https://www.ondacero.es/podcast/program ... fe7b4.html«
Vivir, ¿dónde, por cierto? ¿En la
Zarzuela, con despacho, con agenda oficial, con participación en actos institucionales? Ay, las preguntas.
Podrá sentirse hoy reconfortado el rey padre
al comprobar cómo el esfuerzo que viene haciendo desde agosto de 2020 para ser visto como víctima y reo del extrañamiento al que lo tiene, según él, sometido su hijo, obligado por el Gobierno, preso doliente en Abu Dabi, desde donde escribe,
ha hecho fortuna en algunos ámbitos políticos y, al rebufo del 23F, quién lo habría dicho, hoy rinde fruto.
Página 371 del libro de Juan Carlos de Borbón 'Reconciliación'. Leo: “No sé si el sacrificio personal de mi salida de España ha sido apreciado en su justo valor. Llevo a España muy dentro de mí aunque todavía hoy mis breves visitas a España estén sujetas a la aprobación de la Casa del Rey porque, no habiendo sido nunca dueño de mi destino, sigo sometido a los mejores intereses de la Corona”.
El libro de Don Juan Carlos en lo que se refiere a esto de Abu Dabi cae siempre en este doble discurso:
el hombre que se describe a sí mismo como mártir sacrificado que en aras de ayudar a su hijo y fortalecer la Corona pone voluntariamente tierra de por medio y
el paria injustamente castigado al que no se le permite volver a hacer su vida en España.
Cuando conviene la decisión de alejarse fue suya y así le debe ser reconocido, un servicio a la Corona.
Cuando conviene las decisiones que le afectan las toman otros y así debe ser denunciado.
Flaco servicio a la Corona.
‘Marginado’, se titula
el capítulo 4. En el que
incluye este encomiable alarde de lealtad a la institución y al rey hijo que hoy la encarna, cuando
revela rey padre que la carta que se hizo pasar ante la opinión pública como suya era una imposición drástica del hijo que se redactó en Madrid
y se le obligó a firmarla en Abu Dabi sin derecho a tocar una coma.
Aquella carta en la que se decía que rey padre prefería seguir residiendo en Abu Dabi por razones personales
y que si en un futuro trasladara su residencia a España, su vida y lugar de residencia serían por completo privadas. Y ahí escribe el autor del libro:
“me sometí a las exigencias mientras mi ostracismo se prolongaba”.
O sea, dejar al hijo por insensible y por despótico, además de dejarle
por tramposo que fabrica cartas en Madrid para que luego la firmen otros, en concreto él en Abu Dabi.
Pura lealtad, como se ve, del rey caído, a quien tuvo que asumir seis años antes y
por decisión de un padre a la deriva, la tarea de levantar del suelo la Corona de España y restaurar el aprecio social que la Jefatura del Estado en los años anteriores había dilapidado.
Si hoy la Corona disfruta en España de índices de apoyo muy superiores al resto de las instituciones no es por lo que don Juan Carlos hizo el 23F (que lo hizo bien, y así le fue reconocido cuando tocaba)
sino por el trabajo de reconstrucción al que desde 2014 (y
especialmente desde 2020)
se han entregado los reyes de ahora, rey hijo y reina nuera. El
trabajo de reconstrucción que rey padre, a base de mensajes a personas afines whatsApp va, whatsApp viene para que sean difundidos, versiones interesadas,
insidias, libros de memorias, duelos y quebrantos, tantas veces ha torpedeado.
Es natural que un hombre de 88 años que fue crucial en el tránsito de su país de
una dictadura casposa a la modernidad europea y democrática desee terminar sus días en casa. Nada tiene de extraño que un dirigente político, o varios, lo deseen también, incluso que alerten de
la anomalía que, a su juicio, supondría que don Juan Carlos muriera fuera de España —si se permite la broma,
en España lo anómalo es que un Borbón muera dentro—.
Pero
desear que el rey padre vuelva y exponerlo como si fuera una decisión no suya, sino del Estado,
supone hacer recaer sobre el rey de verdad, que es el de ahora,
el peso de la responsabilidad de que su padre siga fuera. Quienes piden que don Juan Carlos vuelva, ¿a quién, en realidad, se lo están pidiendo? Quienes dicen “sería deseable que regresara”, ¿a quién, en realidad, se lo están diciendo?
El problema de que el rey padre resida en Abu Dabi, ¿es un problema exactamente para quiénes?.
¿El regreso a España consistiría sólo en eso? Pues vuelva y ya está.
¿O en volver a vivir en la Zarzuela, disfrutar de un acto de desagravio, volver a tener un estatus, volver a despachar con gente,
volver a tener sitio en los actos institucionales? ¿El problema es que esté en la isla de Nurai, o el problema es
reabrir la cuestión de si se viene o se queda?Ayer sucedieron dos cosas muy inusuales. La primera, que un dirigente político,
líder del primer partido del país, comunicó previamente a la Zarzuela que iba a exponer en un tuit su deseo de que don Juan Carlos regrese aprovechando el calor de los papeles del 23F.
Qué iba a hacer la Zarzuela, sino darse por enterada, gracias por informarnos,
diga usted lo que vea oportuno, solo faltaba.
Dos, que la Casa del Rey quiso que se supiera que don Juan Carlos ni está desterrado, ni está exiliado, ni está nada: puede regresar cuando él quiera. La Casa del Rey no dijo que su aclaración fuera una respuesta, o réplica, al tuit de Feijóo, pero de no haber habido tuit de Feijóo la Casa del Rey, parece obvio, no habría dicho ayer ni media. El Gobierno dijo a mí, que me registren, no es mi competencia. Pero Feijóo sostiene que el Gobierno debe tomar postura: ¿a favor o en contra del regreso? ¿Y la Zarzuela, debe tomar postura también, su don Juan Carlos sabrá lo que hace supone para alguien un problema o no?»
[…]
El rey padre no se fue de España por nada relativo al 23F.
Se fue por la fundación Lucum y la fundación Zagatka, que
no fueron errores o traspiés. Fueron tapaderas para ocultar dinero en Suiza y eludir el pago de impuestos en España. Y que
salpicaron al rey Felipe por haber sido designado, sin él saberlo como beneficiario de una fortuna oculta que tenía el padre. O sea, que
don Juan Carlos no es víctima de su hijo. Es víctima de sí mismo. Y solo
la agilidad, la convicción y la determinación del hijo evitó que él también se viera arrastrado por la deriva suiza del padre. Arrastrado él y arrastrada con él la Corona de España.
Si el rey padre quiere volver, que vuelva. Que vuelva,
pero que no enrede.