Coronación, junio de 1953En octubre de 1952, la Reina encargó a Norman Hartnell que diseñara su vestido de coronación, que tendría lugar el 2 de junio de 1953. El
modisto británico presentó nueve diseños diferentes. La Reina seleccionó el octavo, pero sugirió añadir bordados en varios colores en lugar de todos en plata. También solicitó que, además de los cuatro emblemas nacionales del Reino Unido (la rosa Tudor inglesa, el cardo escocés, el trébol irlandés y el puerro galés), se añadieran los de los dominios en los que era reina. Estos eran el helecho plateado (Nueva Zelanda), la acacia (Australia), la hoja de arce (Canadá), la flor de loto (India), la protea (Sudáfrica), el trigo, el algodón y el yute (Pakistán) y el loto (Sri Lanka).
Los emblemas se bordaron en seda pálida y se realzaron con perlas, cristales y ópalos para crear un brillo iridiscente. Sin que la Reina lo supiera, Hartnell añadió un pequeño detalle propio: en el lado izquierdo de la falda hizo bordar un trébol de cuatro hojas para dar suerte.
Boceto final del vestidoLa seda para el vestido se produjo en la granja de Lady Hart Dyke, situada en el Castillo de Lullingstone, en Kent, y fue tejida por Warner & Sons en Essex. La prenda era técnicamente difícil de confeccionar y la falda, rígida, enjoyada y pesada, debía caer y moverse correctamente. Se forró con tafetán crema y se reforzó con tres capas de crinolina de crin de caballo para darle un movimiento suave y regio.
Cuentan que durante la prueba final, Isabel II exclamó un “glorioso” como veredicto. El vestido, junto al manto, pesaba 13,6 kg. Los días previos a la coronación, la Reina ensayó en el Salón de Baile del Palacio de Buckingham con sábanas atadas a los hombros para simular el peso de su manto. También entrenó durante días para soportar el peso de la corona de San Eduardo, de 2,2 kg, como había visto hacer a su padre antes que ella.

Hartnell también se encargó de diseñar los vestidos de otras damas de la Familia Real, entre ellas la Reina Madre, la Princesa Margarita, la Duquesa de Kent y la Princesa Alejandra, así como los vestidos que lucieron las seis damas de honor de la Reina. La labor de
modisto británico es considerada hoy una obra de arte. Dotó a la ceremonia de una de elegancia y estilo cohesionado que engrandecieron la puesta en escena.
Más allá de su coronación, Isabel II lució el vestido en las ceremonias de apertura de los Parlamentos de Nueva Zelanda (1954), Australia (1954), Sri Lanka (1954) y Canadá (1957).
Diseño de Norman Hartnell