Visita de Estado a los Estados Unidos; recibimiento oficial del Presidente Eisenhower, octubre 1957A lo largo de la historia, el guardarropa real fue mantenido por un equipo de personal especializado. Margaret MacDonald, una dama escocesa conocida cariñosamente como Bobo, empezó a trabajar como niñera de la Princesa Isabel, para terminar ascendiendo a
modista personal y permanecer en el puesto durante la friolera de sesenta y siete años.
Banquete de Estado en la Casa BlancaEl coste de crear y mantener un vestuario tan amplio era considerable. Bobo encargaba ropa nueva para los acontecimientos más importantes, pero la usaba una y otra vez para distintos actos. Se ponía especial cuidado en que nunca vistiera el mismo atuendo en los actos anuales. A lo largo de los años, Hardy Amies recibió diversas cartas de la Reina, algunas de ellas relacionadas con las facturas; “Gracias por la enorme factura que tardaré un poco en pagar”, escribía, sintiendo claramente el pellizco.

El coste era una preocupación importante. En 1969, el Príncipe Felipe declaró que la Familia Real estaba “casi en números rojos”, lo que provocó una revisión de la Lista Civil. El diputado laborista Emmanuel Shinwell observó: “Si queremos una monarquía, tenemos que pagarles como es debido. No podemos permitir que vayan por ahí en harapos”. El comentario suscitó no pocas polémicas.
Satén duquesa bordado con hilo de oro, cristales, abalorios tubulares y pedrería - Hardy AmiesPara la visita de Estado a los Estados Unidos de Eisenhower, Isabel II confió de nuevo en sus
modistos de cabecera. El vestido que lució durante el banquete de Estado ofrecido en la Casa Blanca fue una de las creaciones más exitosas de Hardy Amies. Está confeccionado en satén gris, con escote ajustado con tirantes y ribeteado por una banda de satén plisado que se superpone en el centro delantero. El discreto bordado en perlas e hilo de oro, combinado con el color gris paloma del satén, se ajustaba a las preferencias de la Reina por los colores sutiles, especialmente en la década de 1950.

La predilección del diseñador por destacar la sastrería en sus diseños es evidente en varios detalles del vestido: el cuello plisado y doblado del escote y los amplios pliegues de la falda. Amies diseñó además una elegante estola bordada con perlas, pedrería e hilos de oro.