A ver, a ver, a ver, jajajaja.
Jane, querida mía, no estoy atenuando ni justificando que se use la expresión "mujer usada" o "mujer de segunda". Son expresiones inadmisibles porque vuelven a introducir el doble rasero moral con que se nos medía. Pienso que hoy en día, por suerte, eso está ampliamente superado en nuestra sociedad europea. Sólo trataba de indicar que debemos tener cierta dosis de comprensión, que no de tolerancia, hacia el hecho de que todavía queden "rescoldos" de aquella forma de catalogar a las mujeres. Hemos evolucionado mucho, como señala acertadamente nuestra Sabba; pero esas evoluciones en un plazo de tiempo muy corto, desde una perspectiva histórica, siempre llevan aparejado que aún permanezca un "poso" que, por suerte, se irá diluyendo poco a poco.
Pienso, eso sí, que la sociedad española, de forma mayoritaria, asumió con gran naturalidad el hecho de que la entonces prometida del príncipe se anunciase como una mujer divorciada. A
modo anecdótico, me sorprendió, para bien, que incluso mis padres, personas mayores bastante tradicionales, se lo tomasen como un aspecto más de la trayectoria de una mujer a la que valoraron de forma global muy positivamente. Mi padre llegó a decirme: "no importa si se casó y se divorció, lo que importa es que, siendo jovencita, creyó tener las ideas y los sentimientos lo bastante claros para asumir el compromiso de un matrimonio, pero que, cuando vieron que no encajaban en la convivencia diaria durante x meses, tuvo también las agallas para poner fín a aquello antes de que se estropease por completo y encauzó perfectamente su vida". Y creo que así es como hay que verlo. Ella es una chica fuerte en su vulnerabilidad, capaz de implicarse y capaz de echarle un par de narices. Lo encuentro meritorio en cualquiera, inclusive en mi futura reina.
Respecto al tratamiento...yo ahí soy muy clásica. El día de la boda, Letizia Ortiz Rocasolano se metamorfoseó en Su Alteza Real la princesa de Asturias, doña Letizia. Y el día que toque, se convertirá en Su Majestad la reina de España, doña Letizia. Por supuesto que son títulos derivados de su matrimonio, mientras que por ejemplo sus hijas son infantas españolas por orígen y por panoplia de ancestros paternos. Pero no veo nada debatible en su rango ni en su tratamiento.