Bueno, vamos a opinar.
1. ¿Para qué necesitan enemigos en la Casa Real? Está claro que la credibilidad del Rey está por los suelos. Y ahora no valen de mucho los argumentos de la Transición y del papel del Rey. El primero que ha abusado de ese crédito es su propia majestad, que se creyó por encima del bien y del mal, inmune a todo. Pues no, majete (discúlpeme la confianza). Por supuesto que es su vida privada, que haga lo que quiera pero no irse a Botswana a cazar elefantes. Porque se está yendo con el dinero del presupuesto de la Casa Real que sale de nuestros bolsillos. Sí, sí, de acuerdo que puede gastárselo cómo, dónde y con quién quiera. ¿Pero no es la imagen institucional de España? ¿Sólo en los actos oficiales? ¿Entonces porqué apartar al sr. Urdangarín de las actitividades de la Casa Real, no eran negocios privados? ¡Si lo que cuenta es la imagen en los actos oficiales, él la tenía muy buena, ¿no cree, Majestad? Está claro que no han medido las consecuencias. Porque irse de safari se habrá ido muchas veces, y gastando más incluso, pero era otro momento. ¡Qué falta más asombrosa de sentido de la realidad! ¿Con qué cara le pide ahora a los principales banqueros y emperesarios del país que se aprienten el cinturón?
2. Entiendo que la Reina no venga. Descubierto el "pastel" de que cada uno hace lo que le da la real gana, y si fuera cierto que estaba de safari con la "leoparda" de Corinna, hace muy requetebién en no venir. Su imagen como Reina saldrá reforzada, no lo dudemos. Y su dignidad de mujer y esposa, mucho más. Siempre que no se recuerde que su nieto estaba ingresado en el Hospital, el Rey fuera de España y las lenguas afiladas, como siempre. NO era el momento tampoco de ir a celebrar la Pascua ortodoxa a Grecia, ¿no había celebrado ya la Pascua católica en Mallorca? A su familia ya la vería en otro momento propicio o mejor, que hubieran venido ellos a Zarzuela y listo.
3. La infanta Elena y el Príncipe de Asturias han capeado el temporal bastante bien. La mención a la "infanta Cristina" me pareció muy buena por parte de la infanta Elena. A pesar de todo, muestra la imagen de una hija que se preocupa por su padre. La pobre no podrá venir, aunque lo esté deseando. Eso sí que dejaría a la Reina en un pésimo lugar. Las hermanas del Rey deberían haberlo visitado también, así como el infante D. Carlos.
4. Lo único positivo de todo esto es ver la reacción del Príncipe. Eso transmite seguridad, relativa, sí, pero seguridad. Si no queréis a mi padre, aquí estoy yo. Frena un poco las ansias de la República. Por fin tiene la oportunidad de demostrar que tiene personalidad propia, no siempre a la sombra de sus padres.
En fin veremos cómo se desarrollan los acontecimientos. Los consejeros del Rey, de la Familia, de la Casa deben estrujarse bien la neurona para salir de esto, porque están en un precipicio y el menor movimiento erróneo los puede hacer caer. Ellos no son conscientes, el Gobierno y la clase política creo que tampoco, pero la sociedad está muy crispada por esta crisis asfixiante que a ellos parece que ni los roza. La presión popular hizo caer a D. Alfonso XIII, algo que parecía impensable, pues que no se sientan sus descendientes "atornillados" al Trono. Todo es posible, incluso en el siglo XXI.
He dicho.