Anabolena escribió:
Vivimos en el S.XXI, dónde los medios de comunicación y las redes sociales, difunden o crean noticias y cotilleos al segundo, vivimos en un Gran Hermano... esperar que un matrimonio real haga vidas totalmente separadas y que eso no trascienda es imposible. ¿Entonces para que mantener las apariencias? ¿de qué sirve esa hipocresía? ¿acaso pensáis que no lo iba a acabar sabiendo todo el mundo y que esa mentira causaría mayor escándalo que un divorcio? En los divorcios reales el escándalo no se ha producido por el hecho en si de divorciarse... el escándalo viene por la ocultación, la mentira, la vida paralela, las terceras personas...
Siempre trasciende, Ana, pero porque siempre ha trascendido. Siempre. Puede que ahora de forma distinta, debido al uso de los medios de comunicación de masas y, en paralelo, de las redes sociales. En eso estamos de acuerdo, ahora el grado de exposición a la curiosidad pública, al cotilleo generalizado y a la maledicencia constante es muyyyyyy elevado. Pero siempre ha pasado. Caray, cuando Suetonio escribió sus Vidas de los Doce Césares, estaba basándose en gran medida en la intensísima rumorología, que circulaba, vaya si circulaba, por el imperio romano acerca de sus gobernantes, las esposas, las amantes o los amantes, las bacanales excesivas, las orgías delirantes, etc. Y fíjate de qué época hablamos.
Durante siglos, la gente ha sido consciente de que la realeza no era única y exclusivamente la imagen que se pretendía transmitir a través de los retratos de corte. Los comentarios saltaban fuera de los recintos palaciegos, se esparcían rápidamente por las capitales, luego circulaban de un lado a otro en boca de buhoneros o en maliciosos opúsculos que los letrados después les relataban, a veces todavía en versiones más sucias, a los iletrados. Es que siempre había, siempre, quien daba tres cuartos al pregonero.
Con todo, yo creo que la gente es, en general, muy pero que muy pragmática. Nadie espera que permanezcan enamorados y felicísimos de haberse encontrado durante décadas. Hay altibajos, eso pasa en todas las relaciones sentimentales; hay períodos críticos, en dónde la cuerda puede romper hacia un lado o hacia otro. Pero ellos, precisamente ellos, que nos han reclamado en gran medida que les permitamos compartir el "privilegio plebeyo" de casarnos sólo por amor y no por conveniencias, deberían ser conscientes de que, cuando llegan a un punto de ruptura, rompen algo que va más allá de su ámbito personal e íntimo. Yo creo que pueden ver la manera de conservar las apariencias, que, por otro lado, también nos toca a muchos plebeyos por razones bastantes más prosaicas y en cierto
modo más penosas, como, por ejemplo, las súper crisis económicas...
Y esto ya es reflexión general...me vale ahora por si acaso ocurre lo peor en Noruega y me valdrá mañana para cualquier otro caso, que yo deseo y espero que nunca se producirá ningún otro caso.