"Durante una gira real, la Reina suele tener que asistir a actos delicados y solemnes como parte de su agenda. A menudo, estos eventos se suceden uno tras otro, ya que la agenda de Su Majestad puede ser muy apretada, y es en estas ocasiones cuando dedicamos aún más atención de lo habitual a elegir su vestuario para ese día.
En julio de 2010, la Reina tenía previsto viajar a Nueva York y había sido invitada a asistir a dos actos importantes, uno tras otro. El primero era una visita a las Naciones Unidas, donde se le pidió a Su Majestad que pronunciara un discurso, cincuenta y tres años después de que se dirigiera por primera vez a la ONU en 1957, a la edad de treinta y un años. El segundo era una visita a la Zona Cero, el emplazamiento de las antiguas Torres Gemelas del World Trade Center, destruidas por un atentado terrorista el 11 de septiembre de 2001. Se le había pedido a la reina que depositara una corona de flores.

Desde mi punto de vista, diseñar algo adecuado para esta ocasión supuso un gran reto. La Reina pasaría del entorno muy formal del auditorio interior de las Naciones Unidas a un acto al aire libre al que asistirían las familias de las víctimas. Ambos actos eran solemnes, aunque muy diferentes en tono y ambiente, y Su Majestad no tendría tiempo de cambiarse de atuendo entre uno y otro. Tenía que encontrar algo que resultara lo suficientemente solemne para el discurso de Su Majestad en la ONU, pero que no fuera demasiado austero ni formal para la visita a la Zona Cero. En cuanto a la combinación de colores, necesitaba algo que complementara el imponente telón de fondo del auditorio y que, al mismo tiempo, permitiera que Su Majestad destacara, pero sin ser excesivamente llamativo teniendo en cuenta su siguiente compromiso. Al final, me decidí por un tejido suave y floral para el vestido y la chaqueta, en tonos apagados de azul, blanco y gris topo metalizado. Los bordes de la chaqueta tendrían volantes para sugerir suavidad y feminidad. Quedé satisfecha con el resultado y segura de que sería adecuado para ambos actos.

Al llegar a Nueva York, descubrimos que la ciudad estaba sufriendo la peor ola de calor en décadas. ¡El asfalto se derretía en las suelas de los zapatos de la gente y lo mismo nos pasaba a nosotros! Mi preocupación inmediata fue que la Reina pasara demasiado calor con la chaqueta de manga larga: ¡menos mal que no había optado por un tejido más pesado! Sin embargo, no tenía por qué haberme preocupado: cuando vi a Su Majestad por televisión aquel día, su discurso ante la ONU fue sereno y tranquilo, y su presencia en la ceremonia de ofrenda floral en la Zona Cero proporcionó consuelo y tranquilidad a los asistentes. Fue un acto triste y no pude evitar reflexionar sobre mi propia suerte. Aunque la Reina no me dijo nada en ese momento, me di cuenta de que estaba profundamente conmovida. Todos nos sentimos aliviados cuando ambos compromisos transcurrieron sin contratiempos y me sentí orgullosa de que el atuendo de Su Majestad le hubiera resultado tan adecuado.

Cuando empecé a diseñar, solía comprar el rollo completo de tela para que nadie más pudiera llevar el mismo tejido, y con él creaba varios conjuntos. Con este tejido de seda confeccioné un vestido sencillo, un traje, un vestido de cóctel y el ribete de un abrigo de cachemira. Ahora soy más ahorradora y solo compro lo necesario para el conjunto que estoy diseñando para ocasiones concretas".

Vestido confeccionado con la misma tela