Voy a empezar con una frase un poquito lapidaria: la "Némesis" de Juan Carlos son las mujeres que se relacionan con el mundo de la comunicación...y no estoy mentando a la reina Letizia.
Por mi edad, puedo recordar bien el "disgusto" que causó en su día cierta entrevista concedida a la británica Selina Scott, la recomendada de Tino de Grecia, que, ahí, no hiló nada fino. Y ahora tenemos esta "bomba" que nos ha tirado con bastante alegría Laurence Debray. Laurence, por si me lees: para ser biógrafa, en particular cuando el biografiado está vivo y muy presente ante sus coetáneos, hace falta una brillantez analítica de la que tú careces. Claro que, lo entiendo, te dará igual, Laurence, porque íbas a lo que íbas y vas a lo que vas: el dinero.
La biografía aún no la he leído, porque la ha acaparado mi señora madre, que está paladeando cada página con la delectación de una reina inglesa ante una copa de Dubonnet (guiño guiño a mis muy queridos dinosaurios del foro). Pero por todo lo que voy leyendo, de ahí sale bien parado don Juan, eh. Que, con sus cosas, tuvo la perspicacia de decirle a su hijo: "no dictes memorias, macho, eso déjaselo a las socialités y a las folklóricas". Que no se lo dijo así, pero yo me entiendo.
Creí durante años que Juan Carlos era uno de los reyes "blancos". Ya sabéis, esa lista en la te encuentras un Fernando VI, un Carlos III y un Alfonso XII. Pero no, amigos. Estaba en la otra "lista", la de los que no saben estar a la altura de la propia aura que han proyectado en un tiempo en que, ya no lo dudo, le marcaban el tono personas muchísimo más talentosas. Pienso mucho en Sabino, que debe estar removiéndose en su tumba, sin saber si maldecir primero a la minicorte de Sanxenxo o a la mini corte de Abu Dhabi.
Una pena todo, porque (re)construír una monarquía de raíces históricas pero con pretensión de
modernidad tras un combo república+dictadura caudillista, era difícil, muy difícil, y se hizo o al menos pareció que se había hecho.